¿Qué más estamos esperando que pase?

Después de una noticia de El Comercio que leí hoy, no me sorprendería que mañana nos enteremos quién es Crudo Ecuador porque al sujeto, o a su familia, le pasó algo (le hicieron algo, para ser más exacto).

El artículo titulado “Administrador de Crudo Ecuador recibió supuestas amenazas”, muestra la gravedad del punto al que lamentablemente hemos llegado.
En resumen, supuestamente el administrador de Crudo Ecuador se encuentra “refugiado” fuera de su residencia, por las amenazas que ya ha recibido, en un lugar del que sólo familiares cercanos tenían conocimiento y, sin embargo, lo encontraron y le mandaron este mensaje: “…Qué bueno tener la oportunidad de saludarlo y felicitarlo por tan hermosa familia (…) con satisfacción tengo que confesar que es para mí un gusto que se encuentren en (…), disfrutando de sus merecidas vacaciones, lo que traerá un momento de relajación, que significa un paréntesis a tanto estrés que exigen sus “no tan acertadas actividades”, créame que siempre contará con nuestro interés u atención, mientras dure su valentía…”. (Tomado de El Comercio).

Uno puede estar o no de acuerdo con las publicaciones de Crudo Ecuador, eso es lo de menos en este punto; pero, uno no puede, bajo ningún concepto, estar de acuerdo con que a alguien le sucedan cosas como estas.

Francamente no sé si es peor pensar que esto vino del Gobierno, o pensar que se trata de un acto de algún ciudadano alentado por la política del Gobierno. “Somos más”, “somos 10000 a 1”; así es, ¿no?.
Y ojo que no he dicho ni digo que haya sido el Gobierno; pero, haya sido quien haya sido, está claro que el Gobierno no es el fan número 1 de Crudo Ecuador, y dudo mucho que el administrador de la página pueda buscar y encontrar verdadera protección en las autoridades como cualquier ciudadano que recibe una amenaza debería poder pretender.

¿Qué pasa si mañana las cartas amenazantes llegan a las puertas de nuestras casas por publicaciones hechas en Facebook o Twitter?
El mensaje es claro y amplio (muy amplio): si osan meterse con el Presidente y su Revolución, van a pagar las consecuencias.
No es sólo esta amenaza anónima, es lo que le hizo la Policía (y luego “la justicia”) a los estudiantes del Colegio Mejía, es lo que les pasó a los del Central Técnico, es lo que les pasó a los 10 de Luluncoto, lo que le pasó a Jaime Guevara, lo que le hicieron a la CONAIE, lo que le pasó a los ecologistas infantiles, es lo que la SUPERCOM le hizo (dos veces) a Bonil.
Crudo Ecuador es otro item en una lista cada vez más larga.

Yo, personalmente, no puedo creer cuanto hemos aguantado. ¿Qué más estamos esperando que pase?

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Origen de la Vasija de barro

Hace unas semanas, a eso de las 11 y más de la noche, fuimos a dar una vuelta por La Ronda con mi gran amigo Christian Gallo. Caminamos la calle de arriba a abajo un par de veces, algo decepcionados por no encontrar un lugar medio decente entre tantos locales que parecen pertenecer a cualquier lado, menos a La Ronda. Basta con decir que en los 400 metros de calle no hubo ni un lugar donde se estuviera escuchando música ecuatoriana, por lo que medio resignados nos metimos a un local donde sonaba bastante bien una guitarra.

Ya allí, canelazos de por medio, nos pusimos a conversar de esas cosas de siempre. Me acuerdo que esa noche el tema inicial fue Woody Allen, particularmente Manhattan (que yo había visto horas antes) y, en consecuencia, Gershwin y su Rhapsody in Blue.
Pero La Ronda es un lugar de quiteñidad y la quiteñidad demanda ciertas cosas, así que empezamos a hablar de Quito y de aquellos lugares que vamos a extrañar cuando en un par de meses más salgamos a hacer nuestras respectivas maestrías. Oportuno el Gallo, recordó ese maravilloso albazo escrito por Victor Valencia titulado “Mi Panecillo Querido” que en su parte pertinente dice:
“Qué será cuando yo me vaya de aquí, en dónde lloraré mi pena? Panecillo de mi recuerdo ayayay, tan lejos quién me ha de consolar”.
Escucharán si no han escuchado.

Mientras fue avanzando la conversa, hablamos sobre lo que esperamos hacer con nuestras vidas, pero también, sobre dónde y cómo quisiéramos terminarlas. Mencioné entonces la Vasija de barro por lo interesante que me parece ser cremado y que mis cenizas descansen en una vasija de barro. El Gallo salió con uno de sus datos curiosos y me contó la historia de la canción. Quedé impresionado. Me dolió no saberme la historia.
Días después, él mismo me mandó un link del relato del propio Gonzalo Benítez; luego, yo también hice mi parte, y revisé unas cuatro versiones más de la historia, cada una más interesante y con más información que la anterior.
Hoy, decididamente, puedo decir que esta historia (que parece casi realismo mágico), es una de esas historias que merecen la pena ser compartidas y, de la variada información que he podido recoger, esto es lo que les puedo contar:

Oswaldo Guayasamín organizó una fiesta el 7 de noviembre de 1950 en la antigua casa de su familia que quedaba en la Venezuela y Galápagos. A la fiesta llegaron unos 80 invitados entre músicos, poetas, pintores y alumnos de la Escuela de las Bellas Artes de La Alameda.
Cuenta Gonzalo Benítez, que él llegó a eso de las 22h30, y que como ya les encontró adelantados a los asistentes, él se fue a donde tomaban menos, contrario a Luis Alberto Valencia, que sí le entraba a las copas.
Entre Mallorca y Mallorca (un popular trago anizado de ese entonces), el poeta Jorge Carrera Andrade se percató de un cuadro todavía fresco de Guayasamín llamado Origen que muestra una mujer cuyo vientre es una vasija de barro en la cual descansa un niño. Guayasamín explicó la tradición de los Incas de enterrar a sus familiares dentro de una vasija de barro, y acto seguido el propio Jorge Carrera Andrade cogió un libro que estaba a la mano, y en la contratapa escribió:

“Yo quiero que a mí me entierren,
como a mis antepasados,
en el vientre oscuro y fresco,
de una vasija de barro”.

Le siguió el también poeta Hugo Alemán, quien añadió:

“Cuando la vida se pierda,
tras una cortina de años,
vivirán a flor de tiempo,
amores y desengaños”.

Para la tercera estrofa el turno fue del pintor Jaime Valencia quien puso:

“Arcilla cocida y dura,
alma de verdes collados,
barro y sangre de mis hombres,
sol de mis antepasados”.

Entonces cuenta Gonzalo Benítez que cogió el libro para él también poner alguna cosita, pero que Jorge Enrique Adoum, le dijo: “Ve vos después cantarás”, y entonces Adoum añadió:

“De ti nací y a ti vuelvo,
arcilla, vaso de barro,
con mi muerte yazgo en ti,
de tu polvo apasionado”.

Terminada la letra, Jorge Carrera Andrade, que fue el que empezó todo, se acercó a Gonzalo Benítez y le dijo: “Vea Gonzalo, esto con música tiene que ser una belleza”, por lo que él se encargo de la música y una vez terminada se la mostró a su compañero, el Potolo Valencia.
Dice Benítez que el Potolo no estaba convencido con la música y que al sugerir los cambios le dijo que ellos (los del Aucas) nunca pierden, que cuando mucho empatan, pero Benítez, hincha de la Liga, le dijo que iba a perder y, efectivamente, al final quedó la versión original, la de Gonzalo Benítez. Luego el Aucas se fue a la B y la Liga ganó la Libertadores, pero ese es otro cuento.

Esa madrugada de noviembre de 1950 sonó en las voces y guitarras del dúo Benitez y Valencia, la Vasija de Barro por primera vez. Supuestamente Gonzalo Benítez se fue temprano porque no le hacía mucho al trago, pero el resto se quedó cantando la creación conjunta hasta las seis de la mañana.

No es real querer que el Quito de hoy siga siendo el Quito de esta historia, pero si es real querer que las memorias del Quito de ese entonces sigan presentes en el Quito de hoy. Ponía al comienzo de este texto que la quiteñidad demanda ciertas cosas, y creo que hoy la quiteñidad nos demanda mantener vivas ésta y otras historias.

Contarán esta historia la próxima vez que escuchen la Vasija de Barro. Hasta han de quedar bien en la reunión que estén.

Aquí la contratapa de “En busca del tiempo perdido” de Marcel Proust, el libro en que se escribió la Vasija de Barro con las firmas de los autores.

Vasija de barro

Fuentes:

Infracciones y sanciones (con motivo de la reducción de las multas del pico y placa, y la zona azul)

El pasado viernes 30 de mayo, el Concejo Metropolitano aprobó las reformas normativas necesarias para reducir las multas de la zona azul, y del pico y placa, y a pesar de tratarse de una decisión gratamente recibida por la mayor parte de la ciudadanía, no se ha salvado de críticas y cuestionamientos.
Este pequeño texto busca explicar en que consisten las reformas, esbozar las razones que las motivaron, y analizar los principales dos cuestionamientos que ha tenido esta decisión.

Quito, una ciudad perseguidora y sancionadora:
El Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, como todos los gobiernos autónomos descentralizados del país, goza de autonomía política, administrativa y financiera. La primera se expresa, sobre todo, en la facultad normativa; la segunda, en la capacidad de gestión; y, la última, en la posibilidad de decidir sobre los recursos que le corresponden del Estado central y generar ingresos propios. Así, en ejercicio de sus atribuciones, y siempre con los límites de la Constitución y la ley, el Municipio de Quito bien puede mediante su propia normativa regular multas e impuestos.
Sin embargo, a mi parecer, a las administraciones pasadas se les fue la mano en esta regulación. En el tema impositivo, Quito es la ciudad con las patentes y los prediales más altos; y en el tema multas, así como dato, el Municipio tiene compilados 3 tomos de infracciones administrativas.
Que haya sido necesario hacer un compilado de infracciones ya era una mala señal, pero que hayan salido 3 tomos es aterrador. En Quito hay multas por todo y algunas son por demás desproporcionadas. Así, por ejemplo, si usted, amable lector, decide disfrutar del calor de unas copas en la vía pública y algún metropolitano le pilla, le puede multar con hasta 3 salarios básicos ($1020). Y ni se le ocurra construir su mediagüita sin permisos o no renovar su licencia de actividades económicas porque queda quebrado.
El problema se agrava si al compedio de multas le sumamos una administración con una mentalidad perseguidora y sancionadora que piensa que se crea cultura ciudadana mediante la sanción.

La reducción de las multas del pico y placa, y la zona azul:
En el caso del pico y placa la sanción por contravenir la medida se reduce en un 50% y a más de ello se elimina la retención del vehículo. Así, si te olvidas que tenías pico y placa ya no tienes que pagar la tercera parte de un salario básico, sino el 15% ($51), y tampoco tendrás que esperar hasta el siguiente día para retirar tu vehículo pues el pago de la multa te permite retirarlo inmediatamente. El 25% de un salario para los reincidentes (antes 50%), y medio salario básico a los mushpas que les cojan por tercera vez circulando con pico y placa (antes 1 salario).
En el caso de la zona azul la multa por excederte en el tiempo de uso permitido baja del 10% de un salario básico, al 5% de un salario básico ($17), pero -y ésto es lo más bonito- ya no habrá ni candado ni retiro del vehículo. El infractor tendrá 30 días para pagar la multa, caso contrario pagará el 8% de un salario junto con su matrícula.

Los argumentos de quienes critican la reducción de multas:
1) Bajar la multa hace que la gente infrinja más:
Tan falso como decir que subir la multa hace que la gente infrinja menos (porfa alguien que le diga esto a nuestros legisladores). Y les dejo el mejor ejemplo: en Ecuador -tan creativos como somos- vas preso por pisar mucho el acelerador. Esa reforma logró por un tiempo que los conductores respeten los límites de velocidad, pero en realidad no fue el miedo a la sanción lo que hizo que la gente deje de conducir sobre los límites de velocidad, sino el miedo a los controles. Hoy, ya algún tiempo después, la norma sigue ahí, pero los controles ya no, y en consecuencia la gente ha vuelto a manejar a la velocidad que sus habilidades le permitan.
En otras palabras: la gravedad de la sanción es la preocupación menor al momento de infringir, porque la verdadera angustia del infractor es la posibilidad de que lo atrapen.

2) Si bajan la multa la ciudad va a tener menos recursos:
Esto es realtivamente cierto. Por un lado, evidentemente si existirá una reducción en la recaudación de multas*; por otro lado, ningún presupuesto puede basarse en el cobro de multas para financiarse, porque el día de mañana (ojalá) la gente se va a levantar, va a entender que la vida en sociedad exige que todos hagamos nuestra parte, va a dejar de cometer infracciones, y en consecuencia va a dejar de pagar multas. Tanto es así ésto, que el objetivo de la multa no es recaudar, sino disuadir al ciudadano del cometimiento de la infracción; por lo mismo, lo ideal no es cobrar más multas, sino cobrar cada vez menos en virtud de que la gente ya no comete la infracción.

Una ciudad que deje de poner a las multas como ingresos en el presupuesto depende de nosotros.

 

*Se estima que la afectación al presupuesto por la reducción de la multa de zona azul será de -0.052% en los ingresos del Municipio, y que la afectación por la reducción de la multa del pico y placa será de -0.63% en los ingresos de la EPMMOP.

¿Y el departamento en Bélgica?

Hay quienes piensan que los gobernantes deben estar en el poder mientras el pueblo así lo quiera. Hay otros que creemos que la alternabilidad es requisito indispensable de la democracia, sin importar la popularidad de los gobernantes de turno.

Rafael Correa es Presidente del Ecuador desde el 2007 y para el 2017, cuando termine su periodo actual, habrá sido Presidente por 10 años.
Jaime Nebot es Alcalde de Guayaquil desde el 2000 y para el 2019, cuando termine su periodo actual, habrá sido Alcalde por 19 años.
El uno oficialista, el otro opositor, los dos anclados en un cargo por demasiado tiempo.

Reelección en el Ecuador:

6 Presidentes en la historia del Ecuador han conseguido la reelección (Juan José Flores, Gabriel García Moreno, Eloy Alfaro, Leonidas Plaza, Velasco Ibarra y Rafael Correa). Únicamente 3 lo hicieron estando en funciones (Juan José Flores, Gabriel García Moreno y Rafael Correa). Luego, parecería que la reelección no ha sido la regla sino la excepción en nuestro país.

La derogada Constitución Política de 1998 establecía en su artículo 98 que “los ciudadanos elegidos para desempeñar funciones de elección popular podrán ser reelegidos indefinidamente”, excepto el Presidente y Vicepresidente de la República, quienes “podrán ser reelegidos luego de transcurrido un periodo después de aquel para el cual fueron elegidos”.
La actual Constitución de la República, la del 2008, la que elaboró este gobierno y que supuestamente iba a durar 100 años, indica en su artículo 114 que “las autoridades de elección popular podrán reelegirse por una sola vez, consecutiva o no, para el mismo cargo”.

Resulta ahora que este texto, elaborado por plumas y manos revolucionarias, empieza a resultar incómodo, toda vez que, acercándonos a una nueva elección presidencial, no hay otro candidato como Rafael Correa.
No, no hay actualmente otro candidato en PAIS que pueda hacerse con los votos de la Revolución y ganar las elecciones. Además, según dicen, el proyecto aún no está completo.

Sea el caso que sea, parecería que Rafael Correa ya está nuevamente pensando en las futuras elecciones y no en las futuras generaciones. El Rafa quiere pasar a la historia no como un estadista (si algún día pudo haberlo sido), sino como otro de tantos caudillos que adornan nuestra historia. La Revolución empieza con y acaba en Rafael Correa.

La enmienda constitucional:

Entonces, si el proyecto político necesita que Rafael Correa vuelva a ser el candidato, el proyecto político necesita reformar la Constitución.
O reformarla y permitir un nuevo periodo, o (de una vez) reformarla y permitir la reelección indefinida.

Desde la Asamblea Nacional una enmienda no será un reto mayor. Un tercio de los asambleístas para plantear la enmienda y dos tercios para aprobarla de conformidad con el artículo 441 de la Constitución. A la Corte Constitucional tampoco le veo poniendo mucho empeño en sus controles.

Quizás el reto para el proyecto político sería preguntarle al pueblo si está o no está de acuerdo con la reelección. Pero esto es Ecuador… Acá nos preguntan de mil amores sobre las corridas de toros y los casinos, pero muy complicado que nos pregunten sobre temas tan triviales como la reelección indefinida o la explotación del Yasuní.
Además, incluso si nos preguntan sobre la reelección indefinida, no decidiríamos sobre la reelección indefinida, sino sobre la reelección de Rafael Vicente. El Mashi volvería a ser el centro de la discusión, y no la alternabilidad democrática. Lamentable por donde se lo mire.

¿Cuánto tiempo necesita un mandatario en el poder?

Quizas ya hayan escuchado esta historia, pero no se puede hablar de reelección sin mencionar a George Washington. Él, a más de ser el sujeto que aparece en los billetes de $1, fue el primer Presidente de los Estados Unidos. Washington gobernó durante dos periodos, desde 1789 hasta 1797, y se lo consideró fuertemente para un tercero; sin embargo, sin norma que lo prohíba, Washington entendió democráticamente incorrecto optar por un tercer periodo.
La historia muestra como la gran mayoría de Presidentes de los Estados Unidos respetó esta costumbre iniciada por Washington. La excepción al doble mandato fue Franklin Delano Roosevelt, quien obtuvo la Presidencia en cuatro ocasiones, aunque sólo completo tres periodos, puesto que murió iniciando el cuarto tras 12 años en el poder.
Apenas en 1951, 154 años después de la decisión de Washington, en la vigesimosegunda enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, se estableció el: “No person shall be elected to the office of the President more than twice”. En el intermedio, desde 1797 hasta 1951, tanto el pueblo, como la gran mayoría de Presidentes de Estados Unidos, entendieron, aun sin norma, que dos periodos eran suficientes.

El otro extremo es nuestro amigo Fidel. Él estuvo 50 años en el poder (como Primer Ministro y como Presidente de Cuba), y si la salud se lo permitía, seguramente se quedaba 50 años más. Siempre él tan democrático, una vez que dió el paso al costado, le dejó el partido y el país a Raúl.

Entonces para George Washington 8 años en el poder fueron más que suficientes, y para Fidel 50 no lo fueron.
¿Cuánto tiempo va a necesitar el compañero Rafael? El departamento en Bélgica sigue esperando…

Reelección

El dibujito es de Bonil. No le pedí permiso para usarlo, así que no le dirán, vaya luego a enojarse.

Elecciones y resultados 2014 en Quito

A pesar de que siempre se han presentado varios candidatos, la elección de Alcalde de Quito ha tendido históricamente a polarizarse entre dos opciones. Así, en 2009, aun cuando 14 personas buscaron la Alcaldía, fueron sólo Augusto Barrera y Antonio Ricaurte quienes tuvieron opciones reales. Entre ambos candidatos captaron el 70% de la votación (43% Barrera y 27% Ricaurte), siendo Nelson Maldonado el tercer candidato más votado con un discreto pero nada despreciable 7% de los votos, incluyendo el mío.
Para la elección del Alcalde de Quito 2014-2019 la situación no fue distinta. Así, a pesar de haber 6 candidatos, desde el inicio de la campaña los electores se polarizaron entre Augusto Barrera y Mauricio Rodas, acaparando entre ambos el 97% de los votos (59% Rodas y 38% Barrera). Sin embargo, esta elección nunca fue entre Rodas y Barrera, esta elección desde un inicio fue entre el oficialismo y la oposición. Luego, parecería acertado y aceptado decir que si ganaba Barrera, no lo habría hecho con sus votos, sino con los de Correa; y que la victoria de Rodas, si bien existió una votación pro Rodas y pro SUMA, es principalmente fruto del voto opositor que Rodas logró capitalizar.

En mi caso nunca acepté esa corriente fanática que dictaminó que votar por Barrera implicaba ser oficialista y que votar por Rodas implicaba ser opositor. Por el contrario, poniendo el futuro de Quito por sobre los colores e intereses políticos, procuré realizar un profundo análisis de los candidatos, es decir: sus entrevistas, el “debate” y los planes de gobierno de Rodas y Barrera; junto con un análisis de otras cuestiones políticas coyunturales, como la aprobación del COIP, lo que pasó con Bonil, los abusos desde el poder, la participación de Correa en la campaña y la lamentable (falta de) actuación del CNE.

El adiós a Augusto Barrera:
Como consecuencia de esa dicotomía oficialismo/oposición el nivel de la discusión política decayó al punto de atacar por atacar, y ya no a la gestión (que hubiera sido lo comprensible), sino a la persona:
“– ¿Por qué no Barrera?
– Porque el tipo es un tarado”.
Lamentable e insostenible…

¿Tenía Barrera méritos suficientes como para merecer un segundo período? No lo creo. Pero tampoco creo que su gestión haya sido el desastre que ven otros. En mi opinión, la administración de Barrera fue una administración mediocre, con sobra de presupuesto y falta de planificación; y aún así, yo si me atrevo a decir que el Quito de hoy es mejor que el de hace 5 años.
Claro que Barrera cometió errores pero también tuvo muchos aciertos, y los ciudadanos nos encargamos de maximizar los primeros y minimizar los segundos porque en Quito se puso de moda hacerle bullying al Alcalde (justamente uno de los errores de Barrera fue que nunca pudo detener eso). Hubo, tanto en las redes como en las calles, críticas fuertes e inexactas contra el Alcalde y su administración, catilinarias que fueron tomadas como ciertas sin ningún tipo de comprobación y que terminaron con la imagen y la candidatura de Barrera mucho antes de que empiece la campaña. Espero no leer arrepentida a esa gente que tanto ha atacado a Barrera. Suele suceder. Pasó con varios detractores de Moncayo.

En cualquier caso: se va Barrera. Se va con un importante 38% de la votación, apenas 5% menos de la votación con la que hace 5 años llegó a la Alcaldía, y suficiente como para ganar en otras condiciones.

La bienvenida a Mauricio Rodas:
Es curioso como Rodas, sin haberse declarado opositor al gobierno (que yo sepa), logró hacerse con el voto opositor. Mucho tuvo que ver en esto la salida de Juan Carlos Solines del panorama electoral, puesto que con ambos en la papeleta seguramente la oposición se habría dividido permitiendo que Barrera gane nuevamente.

Mi mayor preocupación respecto de Mauricio Rodas, es que él, siendo un político muy inteligente, no se ha preparado específicamente para administrar una ciudad, sino para gobernar un país, y no es lo mismo. Sea como sea, estos serán en mi opinión los 4 grandes retos de Mauricio Rodas en la Alcaldía:

  1. Una transición ordenada: A mi parecer uno de los mayores problemas que tuvo Barrera es el tiempo que se demoró en aprender a administrar el Municipio y por ende la ciudad. Quizás justamente por esta razón Barrera se ha acercado a Rodas para, poniendo los intereses de la ciudad por sobre otras cuestiones, lograr una transición ordenada entre administración y administración. Confío en que Rodas se rodeará de gente conocedora, preparada, y con voluntad para trabajar por esta ciudad, y que eso ayudará a que la ciudad no se detenga durante la transición. Ninguna ciudad puede darse el lujo de perder tiempo hasta que el nuevo Alcalde aprenda a administrarla, y los quiteños no le tenemos paciencia a nadie.
  2. Consolidar el apoyo popular: Si bien Rodas ganó con casi el 60% de los votos válidos, no todos esos votos son muestras de apoyo directo a su candidatura o a su Movimiento, un buen porcentaje de esa votación proviene de quiteños inconformes con la Alcaldía de Barrera, opositores de Correa, o simplemente ciudadanos molestos con los abusos de poder evidenciados durante la campaña. Luego, es correcto decir que Rodas tuvo el 60% de la votación, pero sería inexacto decir que Rodas cuenta con el 60% del apoyo popular quiteño.
  3. Cumplir las ofertas de campaña: Todas sin excepción. Rodas dijo (con bastante razón) que Barrera no había hecho algunas de las cosas que propuso en campaña, y ahora él tendrá que demostrar si puede o no cumplir todas sus promesas.
    La construcción del Metro y del Metroférico, junto con el mega festival musical con artistas nacionales e internacionales por Fiestas de Quito, serán de los proyectos más esperados por la ciudadanía. A más de ello Rodas tendrá que trabajar en atender las necesidades sociales, las preocupaciones ambientales y los intereses culturales de la ciudad. Personalmente creo que el Estatuto de Autonomía de Quito es una gran deuda de la administración de Barrera y ojalá Rodas pueda aprobarlo pronto.
  4. Terminar su periodo: No porque se vaya a caer, sino porque es sabido que Mauricio Rodas tarde o temprano volverá a buscar la Presidencia y en el 2017 podría tener una nueva gran oportunidad considerando que el actual periodo de Correa debería ser el último (a menos que reforme la Constitución, cosa que no sorprendería mucho). En el 2017, en un escenario sin Correa, y sin una figura dentro de PAIS con la capacidad para sucederlo, necesariamente reaparecerán con fuerza los opositores: Lasso, Nebot, y Rodas. Ojo que aun cuando Rodas no sea un opositor declarado de Correa, su victoria en Quito, fomentada desde el voto opositor, lo lleva a ser un potencial precandidato a la Presidencia. Ello también dependerá de la gestión que haga en sus primeros 2 años de Alcaldía.
    Insisto que en esto mucho tendrá que ver si Rafael Correa busca convertirse en un estadista, formando y dando paso a la siguiente generación, o si prefiere pasar a la historia como un caudillo más.

El nuevo Concejo Metropolitano (esto está sujeto a futura edición):
Dados el método de asignación y la distritalización, era evidente que muy pocos movimientos iban a lograr representación en el Concejo Metropolitano. Al parecer PAIS tendría la mayoría con 11 concejales contra 10 de la coalición SUMA-VIVE. Sin embargo, la lista de concejales de SUMA-VIVE tiene, obviamente, concejales de SUMA y concejales de VIVE, 2 movimientos que aun cuando trabajen juntos los 5 años, seguirían siendo minoría.
En principio me parece bueno que el ejecutivo no tenga mayoría en el legislativo, porque la consecuencia de ello debería ser más cuestionamiento, más debate, más fiscalización y por ende mejores resultados para la ciudad. Ojalá sea así.
También podría pasar que los concejales de PAIS lleguen al Concejo con la intención de joder por joder, haciéndole una oposición reactiva al Alcalde y truncando su labor. Ojalá no sea el caso.

Aun no sabemos de lo que es capaz Rodas desde la Alcaldía, habrá que esperar y tener paciencia para ver resultados. La inseguridad y la inmovilidad, por ejemplo, han sido problemas por muchos años y nadie tiene una varita mágica como para poder solucionarlos de un día para el otro.

Recuerden que si bien para la ciudad es importante tener un buen Alcalde y un buen Concejo Metropolitano, para la ciudad es más importante tener buenos ciudadanos. Al final del día somos nosotros con nuestras acciones y actitudes quienes hacemos Quito.

El vuelo de 6 horas que duró 6 días

La semana pasada volví a Quito después de unas muy alargadas vacaciones en Nueva York, gracias a Tame. Ahora que ya se han cerrado las heridas procedo a contarles la pequeña odisea que tuve que vivir para regresar y en general la experiencia de volar con la aerolínea del Estado.

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La primera sorpresa llegó incluso antes de salir de viaje cuando pretendí hacer el check-in en línea, porque esa tecnología aún no llega a Tame. Los españoles que vinieron con Colón en la Santa María seguramente hicieron check-in en línea… Pero bueno, en este mundo tan tecnológico hay que luchar por mantener lo artesanal -me dije-.

Salí de Quito el 22 de diciembre y, tras una escala de apenas 6 horas en Guayaquil, llegué ese mismo día al Aeropuerto JFK. En realidad esperaba un avión bastante más nuevo que el que se encuentra haciendo la ruta entre Guayaquil y Nueva York. Al Airbus A330, recién incluido en la flota de Tame, se le nota la edad (especialmente en el sistema de entretenimiento a bordo). En cualquier caso fue un vuelo normal en el que una amable azafata tuvo la gentileza de decorar mi edición conmemorativa por los 50 años de Rayuela con un poco de café. Pero bueno, como que la mancha hasta le luce a mi libro -me dije-.

En diciembre Nueva York es lo que hay: las decoraciones y las luces de Navidad por todo lado, patinar en Bryant Park, el chocolate caliente para el frío invernal, el arbolito de Rockefeller Center, luego la algarabía en las calles por el fin de año, y todo termina con el conteo regresivo y la caída de la bola de Times Square.

Tenía planeado volver a Quito el jueves 02 de enero, pero una nevada obligó al cierre de los aeropuertos del noreste de EEUU, motivo por el cual claramente no pude volver ese día.
Entendiendo que la cancelación del vuelo había sido por causas totalmente ajenas a Tame, hablé lo más pronto posible con la aerolínea y conseguí que mi regreso se reprograme para la noche del domingo 05 de enero, ¡3 días después! Pero bueno, no es tanto, es apenas un fin de semana -me dije-.

Luego de tres días de gastos no planificados (viernes, sábado y domingo), llegué al JFK, por cualquier cosa, con varias horas de anticipación, pero nada…
Unos, no sé, 250 pasajeros, estuvimos por horas haciendo fila como cojudos en espera de que alguien nos diga algo, pero nada…
La primera información que nos decía que el avión que nos tenía que regresar nunca había salido de Guayaquil llegó por fuentes no oficiales. Y yo me pregunto entonces: si sabían que nunca hubo avión, ¿cuál era el objetivo de tenernos pelotudeando en el aeropuerto y sin gota de información? Ni idea.
Unas 6 horas después de que llegué al aeropuerto, a eso de la 01h00 del ya lunes 06 de enero, finalmente estaba hablando con una señorita para arreglar mi situación. Mis opciones eran salir, quizás, ese mismo día más tarde o, de lleno quedarme hasta el fin de semana. Pedí y me reprogramaron para ese mismo día y me dieron un voucher para el hotel. Le pregunté a la señorita a que hora estaba previsto que salga el vuelo, pero nada…
Cansado de estar en el aeropuerto y cansado de esperar el bus que nos iba a llevar al hotel, decidí, con maletas y todo, irme en metro. Resultó ser una gran decisión porque cuando llegué al hotel aún no había señales ni del bus ni del resto de pasajeros.

Tres horas de sueño después, volví en metro al aeropuerto esperando ya tener algo de información, pero nada…
Pasé unas 14 horas ahí, hasta que tras las quejas de los pasajeros (siempre muy a la ecuatoriana), salió la máxima autoridad de Tame en NY a decirnos que habían intentado conseguir un avión portugués y luego uno inglés, sin éxito (como quedaba claro), pero que el Airbus A330 de Tame, el único que cubre la ruta a NY, ya estaba listo para volver a operar y que ahora si estaba confirmado el vuelo a Guayaquil para el martes 07 de enero. Pregunté como iban a hacer con los pasajeros con destino a Quito, pero nada…

El martes, con 8 horas de sueño en dos días, volví por tercer día consecutivo al aeropuerto para ver que pasaba. Nos dijeron que el vuelo saldría a las 11h30. Salió a eso de las 14h00. Volví a preguntar a la gente de Tame si alguien tenía idea de que iba a pasar con los pasajeros con destino final Quito, pero aún nada…
Llegamos a Guayaquil antes de las 21h00 y nuevamente volví a preguntar si ya sabían si iba a haber un vuelo para los pasajeros de Quito, pero todavía nada…
Después nos dirían que si había un vuelo y que saldría a las 23h30. Salió después de la 01h00 del ya miércoles 08 de enero y aterrizó en el Mariscal Sucre antes de las 02h00. Mi maleta llegó con las rueditas rotas… Pero bueno, al menos ya estoy en Quito -me dije-.

Y así es como se logra que un vuelo de seis horas, dure seis días.

Me acordaba como 4 años atrás, en ese mismo aeropuerto, enteramente por mi culpa, perdí un vuelo. Y aún no siendo responsabilidad de la aerolínea (Delta), me ayudaron cambiando la fecha de mi vuelo sin costo alguno y sin tenerme hueveando por horas en el aeropuerto. Con todo lo que viví con Tame, siendo su responsabilidad toda la situación, no quiero ni imaginarme que hubiera pasado si la culpa hubiera sido mía.

Me quejé en twitter de todo esto y le pedí información a la cuenta oficial de Tame, pero nunca recibí una respuesta, aún cuando desde esa misma cuenta si se dieron tiempo para tuitear sobre sus promociones y destinos, y para responder a otros clientes. Quienes si respondieron mis tuits fueron otros usuarios inconformes con el servicio que brinda la aerolínea.

Finalmente debo decirles que Tame compensó a todos los pasajeros del vuelo por los inconvenientes con $500 para pasajes, así que hay buenas posibilidades de que vuelva a volar con Tame en un futuro cercano. Eso si, tocará planificar ese viaje con fechas bastante más flexibles, por cualquier cosa.
“Vuela Ecuador”.

La verdadera historia de la fundación de Quito

Quito, desde su fundación, no es una ciudad común.
A todos nos enseñan que Quito fue fundada el 6 de diciembre de 1534 por Sebastián de Benalcázar, pero en realidad eso que nos enseñaron a todos es históricamente inexacto. La Carita de Dios no fue fundada una, ni dos, sino tres veces. Quito, desde su fundación, no es una ciudad común.

Sucedió pues que el mismísimo Pizarro envió a Don Diego de Almagro a tomar cuentas de lo hecho por Benalcázar en lo que ahora conocemos como Ecuador, y a pesar de haber existido pequeñas disputas entre ambos, la llegada del adelantado Don Pedro de Alvarado para disputar la conquista, terminó por unirlos.

La primera fundación:
Así, ante la llegada de Alvarado, el 15 de agosto de 1534, Diego de Almagro fundó la ciudad de “Santiago de Quito”, en lo que ahora conocemos como Riobamba, para de esta manera tener documentos que prueben el dominio sobre el territorio a Alvarado. En el acta fundacional de esta fecha, Almagro desconoce la labor de Benalcázar y nombra alcaldes y regidores de su confianza. Dos días después, el 17 de agosto siempre de 1534, se nombraron procurador y mayordomo de la ciudad, y finalmente el día 20 del mismo mes, 6 castellanos se inscribieron como los primeros vecinos de la, en ese entonces, Santiago de Quito.

La segunda fundación:
Posteriormente, Almagro ya con Alvarado, previo a rendir cuentas al propio Pizarro, fundó el 28 de agosto de 1534 en la ciudad de Santiago (Riobamba), la Villa de San Francisco de Quito, estableciendo la orden de mover la ciudad al sitio conocido por los indios como Quito. Se nombraron alcaldes y regidores y los vecinos de Santiago de Quito junto con Alvarado y Almagro tomaron rumbo al sur a dar encuentro a Pizarro. Mientras tanto, Benalcázar tomaría rumbo al norte para finalizar la fundación de la nueva Villa de San Francisco de Quito.

La tercera y última “fundación”:
El camino de Benalcázar al norte no fue fácil pues a su paso se encontró con los ejércitos de Rumiñahui que especialmente en Píllaro y Sigchos pusieron gran resistencia al avance español, motivo por el cual, a Benalcázar le tomó tres meses llegar a la ahora capital de los ecuatorianos. Sin embargo, otro grupo de españoles avanzó y llegó a Quito el 4 de octubre de 1534, coincidencialmente el día de San Francisco de Asís, de lo que deja apuntes el cura Juan de Castellanos.
El 5 de diciembre de 1534 Benalcázar llegó a Turubamba, y tras pasar la noche, el 6 de diciembre de 1534 finalmente cumplió la orden encomendada por Almagro y dió asentamiento a la más noble de las ciudades.
Esta última fundación, no es una fundación per sé, pero es la fecha que los quiteños hemos escogido para celebrar la fundación de nuestra ciudad, y no le veo problema a ello porque los quiteños tenemos todo el derecho de celebrar a nuestra ciudad el mes en que queramos, y en ese orden de cosas, también tenemos todo el derecho de hacerlo en la forma que queramos.

Toda la gloria a la ciudad más noble y más leal, toda la gloria a ti San Francisco de Quito. ¡Feliz cumpleaños a la más guapa!

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Como ya les conozco quiero aclarar que de ninguna manera desconozco en este post que antes del Quito español hubo un Quito milenario con culturas y asentamientos humanos mucho anteriores a la llegada de los Incas. Sin embargo, esto que relato es lo que consta en las actas de la ciudad, y es lo que celebramos cada 6 de diciembre, es decir: la fundación española de la ciudad.

Este texto ha sido elaborado en base a las actas de la ciudad y al libro Historia de Quito “Luz de América” del Dr. Jorge Salvador Lara.