Del mano a mano entre el Gral. Toribio Montes y el Dr. Jorge Salvador Lara

El Antecedente

Alguna vez hace ya un buen tiempo me di cuenta que no tenía idea sobre quien fue el señor que le dio el nombre a la calle en la que vivo. Procedí a sacar el celular y googlear su nombre solo para no encontrar nada puesto que me topé con un homónimo en México y eso complicó bastante mi para nada profunda búsqueda.
Dejé ir el tema…

Nombres y más nombres

Los nombres en su sentido más amplio nos permiten designar verbalmente cada cosa, persona, animal, sentimiento y, en este caso específico, cada calle. Es así que todos sabemos nuestra dirección (es decir el nombre de la calle en la que vivimos), y aunque no muchos sepamos las razones por las que nuestra calle lleva el nombre que lleva, nos hemos acostumbrado a dicho nombre.

¿Se imaginan que pasaría si el día de mañana su calle cambia de nombre? Esta extraña situación le ocurrió a los pobladores de la calle Toribio Montes en Quito en marzo del 2010 cuando el Municipio intentó sin éxito reemplazar el nombre de Toribio Montes por el de Rosa Montufar. Los frentistas de la vía se encontraban absolutamente acostumbrados y conformes con el nombre de su calle y no entendían el porqué del mencionado cambio.

Pues bien, sucedió que el Dr. Jorge Salvador Lara, en ese entonces cronista de la ciudad, indicó en uno de sus informes que Toribio Montes fue un General que se tomó el Panecillo tras una cruenta batalla, y que como sí esto fuera poco, fue el mismísimo Montes uno de los encargados de perseguir en 1812 a los patriotas que habían escapado de la masacre del 2 de agosto de 1810. Agrega el Dr. Jorge Salvador Lara en su informe, que Quito es una ciudad generosa que olvida a quienes la agraviaron y causaron terribles males incluso honrándoles al poner sus nombres en sus calles y plazas. Otros ejemplos de esta costumbre de honrar a quienes le hicieron daño a Quito son las calles José de Abascal, José Dibuja, Juan de Mañosca, y Juan José de Villalengua y Marfil (les recomiendo darse el trabajo de ver quienes fueron).
Y, por otro lado, Rosa Montufar y Larrea, a quien se pretendía homenajear, fue hija de Juan Pío Montufar, primer Presidente de la Junta Soberana del 10 de agosto de 1809, y tal como su padre, vivió convencida de los ideales de la emancipación quiteña, con la cual comprometió sus esfuerzos.

A pesar de lo lógico que suena el cambio en la nomenclatura (cambiar el nombre de un perseguidor de patriotas por el de una patriota), la gente que vivía en la calle Montes envió comunicaciones al Alcalde pidiendo que se socialice la decisión del cambio en la nomenclatura, e indicando que el cambio contaba con un 92% de desaprobación entre los domiciliados en la mencionada calle. Así, tras algún tiempo, en octubre de 2012 la Unidad de Espacio Público de la EPMMOP solicitó que se derogue la ordenanza que mandaba a cambiar el nombre de la calle.
Lo curioso es que a pesar de esta solicitud, tanto Procuraduría Metropolitana, como la Secretaría de Territorio, Hábitat y Vivienda, han presentado informes desfavorables a la derogatoria, toda vez que el Dr. Juan J. Paz y Miño, actual cronista de la ciudad, ha ratificado todo lo dicho por el Dr. Jorge Salvador Lara en su momento.
La decisión de si se mantiene o no en vigencia la ordenanza, y de sí por ende se cambia o no el nombre de la calle Toribio Montes se tomará en Concejo Metropolitano en los próximos días (los mantendré al tanto).

En lo personal, estoy de acuerdo con que Quito no puede celebrar de ninguna manera a aquellos que la hayan maltratado y que por el contrario debemos esforzarnos por honrar la memoria de quienes trabajaron por nuestra ciudad (como el Dr. Jorge Salvador Lara, por ejemplo) así sea otorgándole su nombre a una calle, plaza o parque. Sin embargo no puedo desconocer que el cambiar de nombre una calle es más complicado de lo que podría parecer y requiere de un importante proceso de socialización con la comunidad en general y sobre todo con los moradores de la calle en mención.

En la historia de Quito sobran nombres dignos de honrar (como el del Dr. Jorge Salvador Lara, insisto), pero mucho más importante que honrarlos es recordarlos, conocer su historia, saber quienes fueron o que hicieron.
Investigar, por ejemplo, porque nuestra calle, parque o plaza lleva el nombre que lleva, me parece un buen inicio.

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