Consideraciones sobre la movilidad en Quito

La movilidad es el tema en Quito. Tanto se ha hablado al respecto que ya pocas cosas nuevas se pueden decir. Han opinado hasta el cansancio los expertos en movilidad y los funcionarios de la Secretaría de Movilidad (que deberían pero que no siempre son la misma cosa), el Alcalde, los precandidatos a la Alcaldía y, en general, toda la ciudadanía. Si, TODOS hemos hablado de la movilidad, todos hemos en mayor o menor medida dado nuestra visión de como hacer funcionar el tema en Quito, especialmente porque todos vivimos día a día el insufrible tráfico que se maneja esta ciudad.

Pero antes de entrar de lleno al tema, haciendo un pequeño paréntesis, debo decir que me preocupa que en la capital de un país la discusión se siga centrando en la movilidad, desplazando así temas como el medio ambiente, la educación, o la cultura, que poco se tratan. Me preocupa esto porque si la ciudadanía no habla y no exige, por ejemplo, cultura, los precandidatos y candidatos al Concejo Metropolitano y a la Alcaldía no van a considerar este tema en su agenda y Quito tendrá otros 5 años de más medidas para mantener la movilidad pero menos alternativas culturales. En este orden de cosas, el objetivo de este paréntesis es que en las elecciones seccionales que se avecinan exijamos a los candidatos incluir en sus agendas temas ambientales y culturales, sabiendo que, con total certeza, la movilidad y la seguridad ya estarán considerados.
Ahora bien, volviendo al tema:

Al quiteño promedio, tenga o no tenga uno, le encanta el carro. En el Distrito Metropolitano de Quito hay cerca de 500 000 vehículos para cerca de 2 500 000 de gentes, es decir que, por ahora, “sólo” el 20% de los quiteños tiene carro. Parecería no ser tanto pero en realidad sí lo es, y con una tasa de crecimiento anual del parque automotor de entre el 10 al 15% muy pronto será peor.
Entonces, no importa cuantas vías nuevas hagan, cuantos carriles aumenten, cuantos intercambiadores construyan, cuantas reformas geométricas se inventen, no importa que tanto le intensifiquen al pico y placa, porque todo eso no sirve de nada. No importa cuanto se esfuercen por darle más espacio a los carros en la ciudad, siempre habrán nuevos carros que ocupen ese nuevo espacio, sobre todo porque invertir en vialidad es incentivar la compra y la utilización del vehículo particular. Lo mismo sucede con el cobro de parqueaderos a bajo precio o con la construcción de nuevos parqueaderos. Y por ahí no va la cosa… De hecho, la solución es hacer lo contrario. Las experiencias mundiales nos muestran que la remoción de importantes avenidas urbanas soluciona la movilidad dentro de las ciudades. No, no estoy loco, en serio la solución para acabar con el tráfico es desincentivar la utilización del vehículo y una de las maneras es que los vehículos no tengan vías. Si no me creen, googleen esto por favor: “Vida y muerte de las autopistas urbanas” o directamente revisen mi caso favorito de este fenómeno haciendo click en este link: Cheonggyecheon, y si eso aun no les resulta suficiente para convencerse, miren este video que habla sobre algo llamado demanda inducida en la vialidad.
Lamentablemente ningún candidato a la Alcaldía va a hablar de esto porque ese rato perderá una buena cantidad de votos de esos quiteños amantes del auto. Siempre será más fácil decir las cosas que la gente quiere oír.

Pero supongamos por un momento que en esta ciudad un día se empieza a desincentivar efectivamente el uso del auto particular, en ese caso otros medios de transporte deberán satisfacer la demanda de movilidad.

La bicicleta es uno de esos medios, y Quito ha dado grandes pasos en su camino a ser una ciudad de ciclistas, pero son pasos insuficientes. Tenemos la bicicleta pública que pocos usan (yo la uso), tenemos “vías” para ciclistas (pintura en la acera), que ni los conductores, ni los peatones, ni los motociclistas respetan, y tenemos parqueaderos. Ah no, cierto que casi no tenemos parqueaderos para bicicletas…
En todo caso algo ya hay y creo que podemos llegar más lejos; por ejemplo, delimitar en forma infranqueable la ciclo vía para que los ciclistas podamos movernos con comodidad y seguridad y crear parqueaderos funcionales. La utilización de la bicicleta además viene con beneficios a la salud mental y física de sus usuarios y, aunque no lo crean, moverse en bici en Quito puede resultar mucho más rápido que hacerlo en auto (true story). Me imagino que están pensando que la bicicleta no es una opción/solución para todos, y estoy de acuerdo. La bicicleta es una alternativa para distancias relativamente cortas, justamente por ello la gran solución es apostarle al transporte público.
Puedo dar fé de que en Londres, Paris, Madrid, Nueva York, y Washington, -cinco ciudades de mayor tamaño y población que Quito- el transporte público funciona. Es más caro que el nuestro, si; pero también es totalmente más eficiente, limpio y seguro, y con esa base lo utilizan desde los colegiales hasta los altos ejecutivos. Ojo que no me refiero sólo a los transportes subterráneos de esas ciudades, sino al transporte público en general. Personalmente no creo que el Metro sea la solución definitiva para Quito, en algo ayudará, pero dificilmente el Metro solucionará el sistema de transporte público que tenemos. Si queremos que la primera línea del Metro funcione necesitamos primero que el trazado no compita directamente con el Trole (que medio como que si funciona), o, en todo caso, que llegue bastante más al norte que al Labrador. ¿Qué va a pasar con el Trole cuando tengamos Metro? ¿Van a coexistir ambos sistemas con éxito? Dejo flotando esa interrogante alrededor de la millonaria inversión que implica el Metro de Quito.
Además, el sistema de transporte no sólo tiene que mejorar dentro de la ciudad. ¿Qué se está haciendo para mejorar el transporte con las parroquias? Desde Cumbayá y Tumbaco entran 100 000 autos diariamente al Quito urbano, 100 000 autos que no entrarían a Quito si hubiera un buen sistema de transporte público que llegue a esa parte de la población.
Esto me lleva a otro tema no considerado con suficiente detenimiento: las centralidades. El hipercentro de Quito se encuentra absolutamente saturado porque al hipercentro vienen a trabajar, estudiar, y hacer trámites la gente de los valles, del norte y del sur. ¿No sería bueno pensar en redistribuir las centralidades de la ciudad de tal suerte que podamos disminuir considerablemente el número y distancia de los viajes? Otra duda que dejo por ahí.

Ojo que en la movilidad quiteña habrán casos y casos, y encontraremos gente que de verdad necesita movilizarse en un auto particular, y lo entiendo. Mi idea no es que todos dejen el carro por siempre, mi idea es simplemente que aquellos que podemos no utilizar el auto particular, no lo utilicemos y avancemos hacía otros medios de transporte.

Para finalizar esta entrada me queda decir que la movilidad en Quito no es sólo un problema de infraestructura, sino, sobre todo, un problema de cultura.
No importa en que nos movamos, movámonos bien. Peatones, ciclistas, motociclistas, conductores, pasajeros del sistema de transporte público, no importa en que lado estemos, RESPETÉMONOS, y verán como mejora esta vaina.

*Revisarán los links de arribita, valen totalmente la pena.

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Un pensamiento en “Consideraciones sobre la movilidad en Quito

  1. Hola Juanjo y gracias mil por dar un mensaje sobre todo para los administradores de la ciudad y luego tambien para los usuarios. Esa iniciativa que la tuvieramos todos!!!!

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