Origen de la Vasija de barro

Hace unas semanas, a eso de las 11 y más de la noche, fuimos a dar una vuelta por La Ronda con mi gran amigo Christian Gallo. Caminamos la calle de arriba a abajo un par de veces, algo decepcionados por no encontrar un lugar medio decente entre tantos locales que parecen pertenecer a cualquier lado, menos a La Ronda. Basta con decir que en los 400 metros de calle no hubo ni un lugar donde se estuviera escuchando música ecuatoriana, por lo que medio resignados nos metimos a un local donde sonaba bastante bien una guitarra.

Ya allí, canelazos de por medio, nos pusimos a conversar de esas cosas de siempre. Me acuerdo que esa noche el tema inicial fue Woody Allen, particularmente Manhattan (que yo había visto horas antes) y, en consecuencia, Gershwin y su Rhapsody in Blue.
Pero La Ronda es un lugar de quiteñidad y la quiteñidad demanda ciertas cosas, así que empezamos a hablar de Quito y de aquellos lugares que vamos a extrañar cuando en un par de meses más salgamos a hacer nuestras respectivas maestrías. Oportuno el Gallo, recordó ese maravilloso albazo escrito por Victor Valencia titulado “Mi Panecillo Querido” que en su parte pertinente dice:
“Qué será cuando yo me vaya de aquí, en dónde lloraré mi pena? Panecillo de mi recuerdo ayayay, tan lejos quién me ha de consolar”.
Escucharán si no han escuchado.

Mientras fue avanzando la conversa, hablamos sobre lo que esperamos hacer con nuestras vidas, pero también, sobre dónde y cómo quisiéramos terminarlas. Mencioné entonces la Vasija de barro por lo interesante que me parece ser cremado y que mis cenizas descansen en una vasija de barro. El Gallo salió con uno de sus datos curiosos y me contó la historia de la canción. Quedé impresionado. Me dolió no saberme la historia.
Días después, él mismo me mandó un link del relato del propio Gonzalo Benítez; luego, yo también hice mi parte, y revisé unas cuatro versiones más de la historia, cada una más interesante y con más información que la anterior.
Hoy, decididamente, puedo decir que esta historia (que parece casi realismo mágico), es una de esas historias que merecen la pena ser compartidas y, de la variada información que he podido recoger, esto es lo que les puedo contar:

Oswaldo Guayasamín organizó una fiesta el 7 de noviembre de 1950 en la antigua casa de su familia que quedaba en la Venezuela y Galápagos. A la fiesta llegaron unos 80 invitados entre músicos, poetas, pintores y alumnos de la Escuela de las Bellas Artes de La Alameda.
Cuenta Gonzalo Benítez, que él llegó a eso de las 22h30, y que como ya les encontró adelantados a los asistentes, él se fue a donde tomaban menos, contrario a Luis Alberto Valencia, que sí le entraba a las copas.
Entre Mallorca y Mallorca (un popular trago anizado de ese entonces), el poeta Jorge Carrera Andrade se percató de un cuadro todavía fresco de Guayasamín llamado Origen que muestra una mujer cuyo vientre es una vasija de barro en la cual descansa un niño. Guayasamín explicó la tradición de los Incas de enterrar a sus familiares dentro de una vasija de barro, y acto seguido el propio Jorge Carrera Andrade cogió un libro que estaba a la mano, y en la contratapa escribió:

“Yo quiero que a mí me entierren,
como a mis antepasados,
en el vientre oscuro y fresco,
de una vasija de barro”.

Le siguió el también poeta Hugo Alemán, quien añadió:

“Cuando la vida se pierda,
tras una cortina de años,
vivirán a flor de tiempo,
amores y desengaños”.

Para la tercera estrofa el turno fue del pintor Jaime Valencia quien puso:

“Arcilla cocida y dura,
alma de verdes collados,
barro y sangre de mis hombres,
sol de mis antepasados”.

Entonces cuenta Gonzalo Benítez que cogió el libro para él también poner alguna cosita, pero que Jorge Enrique Adoum, le dijo: “Ve vos después cantarás”, y entonces Adoum añadió:

“De ti nací y a ti vuelvo,
arcilla, vaso de barro,
con mi muerte yazgo en ti,
de tu polvo apasionado”.

Terminada la letra, Jorge Carrera Andrade, que fue el que empezó todo, se acercó a Gonzalo Benítez y le dijo: “Vea Gonzalo, esto con música tiene que ser una belleza”, por lo que él se encargo de la música y una vez terminada se la mostró a su compañero, el Potolo Valencia.
Dice Benítez que el Potolo no estaba convencido con la música y que al sugerir los cambios le dijo que ellos (los del Aucas) nunca pierden, que cuando mucho empatan, pero Benítez, hincha de la Liga, le dijo que iba a perder y, efectivamente, al final quedó la versión original, la de Gonzalo Benítez. Luego el Aucas se fue a la B y la Liga ganó la Libertadores, pero ese es otro cuento.

Esa madrugada de noviembre de 1950 sonó en las voces y guitarras del dúo Benitez y Valencia, la Vasija de Barro por primera vez. Supuestamente Gonzalo Benítez se fue temprano porque no le hacía mucho al trago, pero el resto se quedó cantando la creación conjunta hasta las seis de la mañana.

No es real querer que el Quito de hoy siga siendo el Quito de esta historia, pero si es real querer que las memorias del Quito de ese entonces sigan presentes en el Quito de hoy. Ponía al comienzo de este texto que la quiteñidad demanda ciertas cosas, y creo que hoy la quiteñidad nos demanda mantener vivas ésta y otras historias.

Contarán esta historia la próxima vez que escuchen la Vasija de Barro. Hasta han de quedar bien en la reunión que estén.

Aquí la contratapa de “En busca del tiempo perdido” de Marcel Proust, el libro en que se escribió la Vasija de Barro con las firmas de los autores.

Vasija de barro

Fuentes:

Anuncios

Infracciones y sanciones (con motivo de la reducción de las multas del pico y placa, y la zona azul)

El pasado viernes 30 de mayo, el Concejo Metropolitano aprobó las reformas normativas necesarias para reducir las multas de la zona azul, y del pico y placa, y a pesar de tratarse de una decisión gratamente recibida por la mayor parte de la ciudadanía, no se ha salvado de críticas y cuestionamientos.
Este pequeño texto busca explicar en que consisten las reformas, esbozar las razones que las motivaron, y analizar los principales dos cuestionamientos que ha tenido esta decisión.

Quito, una ciudad perseguidora y sancionadora:
El Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, como todos los gobiernos autónomos descentralizados del país, goza de autonomía política, administrativa y financiera. La primera se expresa, sobre todo, en la facultad normativa; la segunda, en la capacidad de gestión; y, la última, en la posibilidad de decidir sobre los recursos que le corresponden del Estado central y generar ingresos propios. Así, en ejercicio de sus atribuciones, y siempre con los límites de la Constitución y la ley, el Municipio de Quito bien puede mediante su propia normativa regular multas e impuestos.
Sin embargo, a mi parecer, a las administraciones pasadas se les fue la mano en esta regulación. En el tema impositivo, Quito es la ciudad con las patentes y los prediales más altos; y en el tema multas, así como dato, el Municipio tiene compilados 3 tomos de infracciones administrativas.
Que haya sido necesario hacer un compilado de infracciones ya era una mala señal, pero que hayan salido 3 tomos es aterrador. En Quito hay multas por todo y algunas son por demás desproporcionadas. Así, por ejemplo, si usted, amable lector, decide disfrutar del calor de unas copas en la vía pública y algún metropolitano le pilla, le puede multar con hasta 3 salarios básicos ($1020). Y ni se le ocurra construir su mediagüita sin permisos o no renovar su licencia de actividades económicas porque queda quebrado.
El problema se agrava si al compedio de multas le sumamos una administración con una mentalidad perseguidora y sancionadora que piensa que se crea cultura ciudadana mediante la sanción.

La reducción de las multas del pico y placa, y la zona azul:
En el caso del pico y placa la sanción por contravenir la medida se reduce en un 50% y a más de ello se elimina la retención del vehículo. Así, si te olvidas que tenías pico y placa ya no tienes que pagar la tercera parte de un salario básico, sino el 15% ($51), y tampoco tendrás que esperar hasta el siguiente día para retirar tu vehículo pues el pago de la multa te permite retirarlo inmediatamente. El 25% de un salario para los reincidentes (antes 50%), y medio salario básico a los mushpas que les cojan por tercera vez circulando con pico y placa (antes 1 salario).
En el caso de la zona azul la multa por excederte en el tiempo de uso permitido baja del 10% de un salario básico, al 5% de un salario básico ($17), pero -y ésto es lo más bonito- ya no habrá ni candado ni retiro del vehículo. El infractor tendrá 30 días para pagar la multa, caso contrario pagará el 8% de un salario junto con su matrícula.

Los argumentos de quienes critican la reducción de multas:
1) Bajar la multa hace que la gente infrinja más:
Tan falso como decir que subir la multa hace que la gente infrinja menos (porfa alguien que le diga esto a nuestros legisladores). Y les dejo el mejor ejemplo: en Ecuador -tan creativos como somos- vas preso por pisar mucho el acelerador. Esa reforma logró por un tiempo que los conductores respeten los límites de velocidad, pero en realidad no fue el miedo a la sanción lo que hizo que la gente deje de conducir sobre los límites de velocidad, sino el miedo a los controles. Hoy, ya algún tiempo después, la norma sigue ahí, pero los controles ya no, y en consecuencia la gente ha vuelto a manejar a la velocidad que sus habilidades le permitan.
En otras palabras: la gravedad de la sanción es la preocupación menor al momento de infringir, porque la verdadera angustia del infractor es la posibilidad de que lo atrapen.

2) Si bajan la multa la ciudad va a tener menos recursos:
Esto es realtivamente cierto. Por un lado, evidentemente si existirá una reducción en la recaudación de multas*; por otro lado, ningún presupuesto puede basarse en el cobro de multas para financiarse, porque el día de mañana (ojalá) la gente se va a levantar, va a entender que la vida en sociedad exige que todos hagamos nuestra parte, va a dejar de cometer infracciones, y en consecuencia va a dejar de pagar multas. Tanto es así ésto, que el objetivo de la multa no es recaudar, sino disuadir al ciudadano del cometimiento de la infracción; por lo mismo, lo ideal no es cobrar más multas, sino cobrar cada vez menos en virtud de que la gente ya no comete la infracción.

Una ciudad que deje de poner a las multas como ingresos en el presupuesto depende de nosotros.

 

*Se estima que la afectación al presupuesto por la reducción de la multa de zona azul será de -0.052% en los ingresos del Municipio, y que la afectación por la reducción de la multa del pico y placa será de -0.63% en los ingresos de la EPMMOP.

Elecciones y resultados 2014 en Quito

A pesar de que siempre se han presentado varios candidatos, la elección de Alcalde de Quito ha tendido históricamente a polarizarse entre dos opciones. Así, en 2009, aun cuando 14 personas buscaron la Alcaldía, fueron sólo Augusto Barrera y Antonio Ricaurte quienes tuvieron opciones reales. Entre ambos candidatos captaron el 70% de la votación (43% Barrera y 27% Ricaurte), siendo Nelson Maldonado el tercer candidato más votado con un discreto pero nada despreciable 7% de los votos, incluyendo el mío.
Para la elección del Alcalde de Quito 2014-2019 la situación no fue distinta. Así, a pesar de haber 6 candidatos, desde el inicio de la campaña los electores se polarizaron entre Augusto Barrera y Mauricio Rodas, acaparando entre ambos el 97% de los votos (59% Rodas y 38% Barrera). Sin embargo, esta elección nunca fue entre Rodas y Barrera, esta elección desde un inicio fue entre el oficialismo y la oposición. Luego, parecería acertado y aceptado decir que si ganaba Barrera, no lo habría hecho con sus votos, sino con los de Correa; y que la victoria de Rodas, si bien existió una votación pro Rodas y pro SUMA, es principalmente fruto del voto opositor que Rodas logró capitalizar.

En mi caso nunca acepté esa corriente fanática que dictaminó que votar por Barrera implicaba ser oficialista y que votar por Rodas implicaba ser opositor. Por el contrario, poniendo el futuro de Quito por sobre los colores e intereses políticos, procuré realizar un profundo análisis de los candidatos, es decir: sus entrevistas, el “debate” y los planes de gobierno de Rodas y Barrera; junto con un análisis de otras cuestiones políticas coyunturales, como la aprobación del COIP, lo que pasó con Bonil, los abusos desde el poder, la participación de Correa en la campaña y la lamentable (falta de) actuación del CNE.

El adiós a Augusto Barrera:
Como consecuencia de esa dicotomía oficialismo/oposición el nivel de la discusión política decayó al punto de atacar por atacar, y ya no a la gestión (que hubiera sido lo comprensible), sino a la persona:
“– ¿Por qué no Barrera?
– Porque el tipo es un tarado”.
Lamentable e insostenible…

¿Tenía Barrera méritos suficientes como para merecer un segundo período? No lo creo. Pero tampoco creo que su gestión haya sido el desastre que ven otros. En mi opinión, la administración de Barrera fue una administración mediocre, con sobra de presupuesto y falta de planificación; y aún así, yo si me atrevo a decir que el Quito de hoy es mejor que el de hace 5 años.
Claro que Barrera cometió errores pero también tuvo muchos aciertos, y los ciudadanos nos encargamos de maximizar los primeros y minimizar los segundos porque en Quito se puso de moda hacerle bullying al Alcalde (justamente uno de los errores de Barrera fue que nunca pudo detener eso). Hubo, tanto en las redes como en las calles, críticas fuertes e inexactas contra el Alcalde y su administración, catilinarias que fueron tomadas como ciertas sin ningún tipo de comprobación y que terminaron con la imagen y la candidatura de Barrera mucho antes de que empiece la campaña. Espero no leer arrepentida a esa gente que tanto ha atacado a Barrera. Suele suceder. Pasó con varios detractores de Moncayo.

En cualquier caso: se va Barrera. Se va con un importante 38% de la votación, apenas 5% menos de la votación con la que hace 5 años llegó a la Alcaldía, y suficiente como para ganar en otras condiciones.

La bienvenida a Mauricio Rodas:
Es curioso como Rodas, sin haberse declarado opositor al gobierno (que yo sepa), logró hacerse con el voto opositor. Mucho tuvo que ver en esto la salida de Juan Carlos Solines del panorama electoral, puesto que con ambos en la papeleta seguramente la oposición se habría dividido permitiendo que Barrera gane nuevamente.

Mi mayor preocupación respecto de Mauricio Rodas, es que él, siendo un político muy inteligente, no se ha preparado específicamente para administrar una ciudad, sino para gobernar un país, y no es lo mismo. Sea como sea, estos serán en mi opinión los 4 grandes retos de Mauricio Rodas en la Alcaldía:

  1. Una transición ordenada: A mi parecer uno de los mayores problemas que tuvo Barrera es el tiempo que se demoró en aprender a administrar el Municipio y por ende la ciudad. Quizás justamente por esta razón Barrera se ha acercado a Rodas para, poniendo los intereses de la ciudad por sobre otras cuestiones, lograr una transición ordenada entre administración y administración. Confío en que Rodas se rodeará de gente conocedora, preparada, y con voluntad para trabajar por esta ciudad, y que eso ayudará a que la ciudad no se detenga durante la transición. Ninguna ciudad puede darse el lujo de perder tiempo hasta que el nuevo Alcalde aprenda a administrarla, y los quiteños no le tenemos paciencia a nadie.
  2. Consolidar el apoyo popular: Si bien Rodas ganó con casi el 60% de los votos válidos, no todos esos votos son muestras de apoyo directo a su candidatura o a su Movimiento, un buen porcentaje de esa votación proviene de quiteños inconformes con la Alcaldía de Barrera, opositores de Correa, o simplemente ciudadanos molestos con los abusos de poder evidenciados durante la campaña. Luego, es correcto decir que Rodas tuvo el 60% de la votación, pero sería inexacto decir que Rodas cuenta con el 60% del apoyo popular quiteño.
  3. Cumplir las ofertas de campaña: Todas sin excepción. Rodas dijo (con bastante razón) que Barrera no había hecho algunas de las cosas que propuso en campaña, y ahora él tendrá que demostrar si puede o no cumplir todas sus promesas.
    La construcción del Metro y del Metroférico, junto con el mega festival musical con artistas nacionales e internacionales por Fiestas de Quito, serán de los proyectos más esperados por la ciudadanía. A más de ello Rodas tendrá que trabajar en atender las necesidades sociales, las preocupaciones ambientales y los intereses culturales de la ciudad. Personalmente creo que el Estatuto de Autonomía de Quito es una gran deuda de la administración de Barrera y ojalá Rodas pueda aprobarlo pronto.
  4. Terminar su periodo: No porque se vaya a caer, sino porque es sabido que Mauricio Rodas tarde o temprano volverá a buscar la Presidencia y en el 2017 podría tener una nueva gran oportunidad considerando que el actual periodo de Correa debería ser el último (a menos que reforme la Constitución, cosa que no sorprendería mucho). En el 2017, en un escenario sin Correa, y sin una figura dentro de PAIS con la capacidad para sucederlo, necesariamente reaparecerán con fuerza los opositores: Lasso, Nebot, y Rodas. Ojo que aun cuando Rodas no sea un opositor declarado de Correa, su victoria en Quito, fomentada desde el voto opositor, lo lleva a ser un potencial precandidato a la Presidencia. Ello también dependerá de la gestión que haga en sus primeros 2 años de Alcaldía.
    Insisto que en esto mucho tendrá que ver si Rafael Correa busca convertirse en un estadista, formando y dando paso a la siguiente generación, o si prefiere pasar a la historia como un caudillo más.

El nuevo Concejo Metropolitano (esto está sujeto a futura edición):
Dados el método de asignación y la distritalización, era evidente que muy pocos movimientos iban a lograr representación en el Concejo Metropolitano. Al parecer PAIS tendría la mayoría con 11 concejales contra 10 de la coalición SUMA-VIVE. Sin embargo, la lista de concejales de SUMA-VIVE tiene, obviamente, concejales de SUMA y concejales de VIVE, 2 movimientos que aun cuando trabajen juntos los 5 años, seguirían siendo minoría.
En principio me parece bueno que el ejecutivo no tenga mayoría en el legislativo, porque la consecuencia de ello debería ser más cuestionamiento, más debate, más fiscalización y por ende mejores resultados para la ciudad. Ojalá sea así.
También podría pasar que los concejales de PAIS lleguen al Concejo con la intención de joder por joder, haciéndole una oposición reactiva al Alcalde y truncando su labor. Ojalá no sea el caso.

Aun no sabemos de lo que es capaz Rodas desde la Alcaldía, habrá que esperar y tener paciencia para ver resultados. La inseguridad y la inmovilidad, por ejemplo, han sido problemas por muchos años y nadie tiene una varita mágica como para poder solucionarlos de un día para el otro.

Recuerden que si bien para la ciudad es importante tener un buen Alcalde y un buen Concejo Metropolitano, para la ciudad es más importante tener buenos ciudadanos. Al final del día somos nosotros con nuestras acciones y actitudes quienes hacemos Quito.

La verdadera historia de la fundación de Quito

Quito, desde su fundación, no es una ciudad común.
A todos nos enseñan que Quito fue fundada el 6 de diciembre de 1534 por Sebastián de Benalcázar, pero en realidad eso que nos enseñaron a todos es históricamente inexacto. La Carita de Dios no fue fundada una, ni dos, sino tres veces. Quito, desde su fundación, no es una ciudad común.

Sucedió pues que el mismísimo Pizarro envió a Don Diego de Almagro a tomar cuentas de lo hecho por Benalcázar en lo que ahora conocemos como Ecuador, y a pesar de haber existido pequeñas disputas entre ambos, la llegada del adelantado Don Pedro de Alvarado para disputar la conquista, terminó por unirlos.

La primera fundación:
Así, ante la llegada de Alvarado, el 15 de agosto de 1534, Diego de Almagro fundó la ciudad de “Santiago de Quito”, en lo que ahora conocemos como Riobamba, para de esta manera tener documentos que prueben el dominio sobre el territorio a Alvarado. En el acta fundacional de esta fecha, Almagro desconoce la labor de Benalcázar y nombra alcaldes y regidores de su confianza. Dos días después, el 17 de agosto siempre de 1534, se nombraron procurador y mayordomo de la ciudad, y finalmente el día 20 del mismo mes, 6 castellanos se inscribieron como los primeros vecinos de la, en ese entonces, Santiago de Quito.

La segunda fundación:
Posteriormente, Almagro ya con Alvarado, previo a rendir cuentas al propio Pizarro, fundó el 28 de agosto de 1534 en la ciudad de Santiago (Riobamba), la Villa de San Francisco de Quito, estableciendo la orden de mover la ciudad al sitio conocido por los indios como Quito. Se nombraron alcaldes y regidores y los vecinos de Santiago de Quito junto con Alvarado y Almagro tomaron rumbo al sur a dar encuentro a Pizarro. Mientras tanto, Benalcázar tomaría rumbo al norte para finalizar la fundación de la nueva Villa de San Francisco de Quito.

La tercera y última “fundación”:
El camino de Benalcázar al norte no fue fácil pues a su paso se encontró con los ejércitos de Rumiñahui que especialmente en Píllaro y Sigchos pusieron gran resistencia al avance español, motivo por el cual, a Benalcázar le tomó tres meses llegar a la ahora capital de los ecuatorianos. Sin embargo, otro grupo de españoles avanzó y llegó a Quito el 4 de octubre de 1534, coincidencialmente el día de San Francisco de Asís, de lo que deja apuntes el cura Juan de Castellanos.
El 5 de diciembre de 1534 Benalcázar llegó a Turubamba, y tras pasar la noche, el 6 de diciembre de 1534 finalmente cumplió la orden encomendada por Almagro y dió asentamiento a la más noble de las ciudades.
Esta última fundación, no es una fundación per sé, pero es la fecha que los quiteños hemos escogido para celebrar la fundación de nuestra ciudad, y no le veo problema a ello porque los quiteños tenemos todo el derecho de celebrar a nuestra ciudad el mes en que queramos, y en ese orden de cosas, también tenemos todo el derecho de hacerlo en la forma que queramos.

Toda la gloria a la ciudad más noble y más leal, toda la gloria a ti San Francisco de Quito. ¡Feliz cumpleaños a la más guapa!

20131205-203902.jpg

Como ya les conozco quiero aclarar que de ninguna manera desconozco en este post que antes del Quito español hubo un Quito milenario con culturas y asentamientos humanos mucho anteriores a la llegada de los Incas. Sin embargo, esto que relato es lo que consta en las actas de la ciudad, y es lo que celebramos cada 6 de diciembre, es decir: la fundación española de la ciudad.

Este texto ha sido elaborado en base a las actas de la ciudad y al libro Historia de Quito “Luz de América” del Dr. Jorge Salvador Lara.

Consideraciones sobre la movilidad en Quito

La movilidad es el tema en Quito. Tanto se ha hablado al respecto que ya pocas cosas nuevas se pueden decir. Han opinado hasta el cansancio los expertos en movilidad y los funcionarios de la Secretaría de Movilidad (que deberían pero que no siempre son la misma cosa), el Alcalde, los precandidatos a la Alcaldía y, en general, toda la ciudadanía. Si, TODOS hemos hablado de la movilidad, todos hemos en mayor o menor medida dado nuestra visión de como hacer funcionar el tema en Quito, especialmente porque todos vivimos día a día el insufrible tráfico que se maneja esta ciudad.

Pero antes de entrar de lleno al tema, haciendo un pequeño paréntesis, debo decir que me preocupa que en la capital de un país la discusión se siga centrando en la movilidad, desplazando así temas como el medio ambiente, la educación, o la cultura, que poco se tratan. Me preocupa esto porque si la ciudadanía no habla y no exige, por ejemplo, cultura, los precandidatos y candidatos al Concejo Metropolitano y a la Alcaldía no van a considerar este tema en su agenda y Quito tendrá otros 5 años de más medidas para mantener la movilidad pero menos alternativas culturales. En este orden de cosas, el objetivo de este paréntesis es que en las elecciones seccionales que se avecinan exijamos a los candidatos incluir en sus agendas temas ambientales y culturales, sabiendo que, con total certeza, la movilidad y la seguridad ya estarán considerados.
Ahora bien, volviendo al tema:

Al quiteño promedio, tenga o no tenga uno, le encanta el carro. En el Distrito Metropolitano de Quito hay cerca de 500 000 vehículos para cerca de 2 500 000 de gentes, es decir que, por ahora, “sólo” el 20% de los quiteños tiene carro. Parecería no ser tanto pero en realidad sí lo es, y con una tasa de crecimiento anual del parque automotor de entre el 10 al 15% muy pronto será peor.
Entonces, no importa cuantas vías nuevas hagan, cuantos carriles aumenten, cuantos intercambiadores construyan, cuantas reformas geométricas se inventen, no importa que tanto le intensifiquen al pico y placa, porque todo eso no sirve de nada. No importa cuanto se esfuercen por darle más espacio a los carros en la ciudad, siempre habrán nuevos carros que ocupen ese nuevo espacio, sobre todo porque invertir en vialidad es incentivar la compra y la utilización del vehículo particular. Lo mismo sucede con el cobro de parqueaderos a bajo precio o con la construcción de nuevos parqueaderos. Y por ahí no va la cosa… De hecho, la solución es hacer lo contrario. Las experiencias mundiales nos muestran que la remoción de importantes avenidas urbanas soluciona la movilidad dentro de las ciudades. No, no estoy loco, en serio la solución para acabar con el tráfico es desincentivar la utilización del vehículo y una de las maneras es que los vehículos no tengan vías. Si no me creen, googleen esto por favor: “Vida y muerte de las autopistas urbanas” o directamente revisen mi caso favorito de este fenómeno haciendo click en este link: Cheonggyecheon, y si eso aun no les resulta suficiente para convencerse, miren este video que habla sobre algo llamado demanda inducida en la vialidad.
Lamentablemente ningún candidato a la Alcaldía va a hablar de esto porque ese rato perderá una buena cantidad de votos de esos quiteños amantes del auto. Siempre será más fácil decir las cosas que la gente quiere oír.

Pero supongamos por un momento que en esta ciudad un día se empieza a desincentivar efectivamente el uso del auto particular, en ese caso otros medios de transporte deberán satisfacer la demanda de movilidad.

La bicicleta es uno de esos medios, y Quito ha dado grandes pasos en su camino a ser una ciudad de ciclistas, pero son pasos insuficientes. Tenemos la bicicleta pública que pocos usan (yo la uso), tenemos “vías” para ciclistas (pintura en la acera), que ni los conductores, ni los peatones, ni los motociclistas respetan, y tenemos parqueaderos. Ah no, cierto que casi no tenemos parqueaderos para bicicletas…
En todo caso algo ya hay y creo que podemos llegar más lejos; por ejemplo, delimitar en forma infranqueable la ciclo vía para que los ciclistas podamos movernos con comodidad y seguridad y crear parqueaderos funcionales. La utilización de la bicicleta además viene con beneficios a la salud mental y física de sus usuarios y, aunque no lo crean, moverse en bici en Quito puede resultar mucho más rápido que hacerlo en auto (true story). Me imagino que están pensando que la bicicleta no es una opción/solución para todos, y estoy de acuerdo. La bicicleta es una alternativa para distancias relativamente cortas, justamente por ello la gran solución es apostarle al transporte público.
Puedo dar fé de que en Londres, Paris, Madrid, Nueva York, y Washington, -cinco ciudades de mayor tamaño y población que Quito- el transporte público funciona. Es más caro que el nuestro, si; pero también es totalmente más eficiente, limpio y seguro, y con esa base lo utilizan desde los colegiales hasta los altos ejecutivos. Ojo que no me refiero sólo a los transportes subterráneos de esas ciudades, sino al transporte público en general. Personalmente no creo que el Metro sea la solución definitiva para Quito, en algo ayudará, pero dificilmente el Metro solucionará el sistema de transporte público que tenemos. Si queremos que la primera línea del Metro funcione necesitamos primero que el trazado no compita directamente con el Trole (que medio como que si funciona), o, en todo caso, que llegue bastante más al norte que al Labrador. ¿Qué va a pasar con el Trole cuando tengamos Metro? ¿Van a coexistir ambos sistemas con éxito? Dejo flotando esa interrogante alrededor de la millonaria inversión que implica el Metro de Quito.
Además, el sistema de transporte no sólo tiene que mejorar dentro de la ciudad. ¿Qué se está haciendo para mejorar el transporte con las parroquias? Desde Cumbayá y Tumbaco entran 100 000 autos diariamente al Quito urbano, 100 000 autos que no entrarían a Quito si hubiera un buen sistema de transporte público que llegue a esa parte de la población.
Esto me lleva a otro tema no considerado con suficiente detenimiento: las centralidades. El hipercentro de Quito se encuentra absolutamente saturado porque al hipercentro vienen a trabajar, estudiar, y hacer trámites la gente de los valles, del norte y del sur. ¿No sería bueno pensar en redistribuir las centralidades de la ciudad de tal suerte que podamos disminuir considerablemente el número y distancia de los viajes? Otra duda que dejo por ahí.

Ojo que en la movilidad quiteña habrán casos y casos, y encontraremos gente que de verdad necesita movilizarse en un auto particular, y lo entiendo. Mi idea no es que todos dejen el carro por siempre, mi idea es simplemente que aquellos que podemos no utilizar el auto particular, no lo utilicemos y avancemos hacía otros medios de transporte.

Para finalizar esta entrada me queda decir que la movilidad en Quito no es sólo un problema de infraestructura, sino, sobre todo, un problema de cultura.
No importa en que nos movamos, movámonos bien. Peatones, ciclistas, motociclistas, conductores, pasajeros del sistema de transporte público, no importa en que lado estemos, RESPETÉMONOS, y verán como mejora esta vaina.

*Revisarán los links de arribita, valen totalmente la pena.

Quito y los toros

El día de ayer (13/V/13), el portal taurino altoromexico.com indicaba que, por segundo año consecutivo, no habría Feria de Quito. El día de hoy ingresé al mencionado portal y la información había cambiado y ya no era tan alarmante, ahora la nota indica que se estudia la viabilidad de la Feria y que no hay aún ninguna información oficial de la empresa.
A los taurinos claramente nos molestó la noticia del día de ayer, pero sobre todo nos dolió; sin embargo, mentiría la persona que diga que no lo veía venir. Y es que por como van las cosas todo parece indicar que la Feria de Quito “Jesús del Gran Poder” tiene su muerte anunciada.

Sucede que el panorama no ha cambiado, y las mismas razones que dió la empresa Citotusa el año pasado para no dar Feria podrían aplicarse a la realidad actual.
Quito está jodido, la consulta nos jodió. Y como si eso fuera poco, en estos momentos se tramita al interior del Municipio una iniciativa popular normativa, presentada por la Agrupación Diabluma, que pretende derogar la ordenanza taurina y que seguramente se resolverá hasta finales de este año. Si la iniciativa pasa, chau festejos taurinos en Quito; y, si en buena hora la iniciativa no pasa por incumplimiento de alguno de los requisitos de la Ley Orgánica de Participación Ciudadana, igual los toros en Quito siguen jodidos, porque como dije antes, la consulta nos jodió.

Los culpables:

No soy de buscar culpables pero en realidad todos somos culpables, TODOS:
Los matadores, los banderilleros, los picadores, los subalternos, los novilleros, los monosabios, los areneros, los periodistas, los ganaderos, los vendedores de sombreros, los vendedores de empanadas de morocho, los revendedores de entradas, los auspiciantes, los borrachitos de la puerta 9, los noveleros, los aficionados, los empresarios y los antitaurinos. Todos hemos de una u otra manera permitido o impulsado (en el caso de los antis) que lleguemos a donde estamos.
Ahora tenemos una fiesta a la “usanza quiteña”, donde el toro no muere en la Plaza bajo el sol, sino en la oscuridad de los chiqueros, como si fuera un animal de camal, y no un toro bravo, especie única digna de admiración y de respeto.

Pero no solo los toros sufren la “usanza quiteña”, la Feria también la sufre. Pasamos de vanagloriarnos con el título de “La Mejor Feria de América” a tener que utilizar artimañas para convocar a la afición a los tendidos (que la nocturna, que la goyesca…). Pero ya no era lo mismo y el Juli no se comió el cuento, y los toreros que se comieron el cuento y que quisieron apoyar a Quito en este duro momento (Castella, el Fandi, Ponce, entre otros) fueron duramente cuestionados por periodistas internacionales. Y pasamos de la muy buena Feria del 2010, a la ya mermada con la “usanza quiteña” Feria del 2011, a un cartel reducido en festejos para la Feria 2012 (que como sabemos, no se dió), y sabrá Dios si hay Feria este año.

Las soluciones:

Quizá sea por mi formación en derecho, pero creo que la única solución para salvar la tauromaquia en el Ecuador es darle seguridad jurídica a la fiesta, es decir, contar con normas que permitan en el marco del ejercicio de los derechos y las libertades legal y constitucionalmente reconocidas, realizar festejos taurinos íntegros. En otras palabras: blindar la fiesta.
El activismo es una medida importante, buena y necesaria, pero insuficiente. Llenemos los tendidos de las plazas del país, asistamos a los toreos de salón que se realicen, y en general involucrémonos en todas las iniciativas de los grupos activistas, pero hagámoslo no como un fin, sino como un camino para llegar al blindaje de la fiesta, que es en verdad el fin último que debemos perseguir.
Ojo que el activismo es mucho muy importante y no quiero que se piense que lo estoy haciendo de menos. Los taurinos podemos luchar por la fiesta, o quedarnos de brazos cruzados, actitud que inevitablemente se traducirá en ser un antitaurino más.

El futuro de los toros en Quito:

Monumental de Quito

Incertidumbre total lo que pasará con los toros en Quito el día de mañana.
Por un lado, porque legalmente podrían quedarse sin piso los espectáculos taurinos si llega a derogarse la ordenanza taurina, por otro porque hay fuertes rumores de que se estaría pensando en derrocar la Monumental de Quito, y finalmente porque la empresa no ha emitido un comunicado oficial y mañana bien puede decidir organizar o no la Feria, decisión que (al parecer) lastimosamente al final de cuentas será netamente económica.
Es lo de menos si Citotusa se ha llenado a reventar o no los bolsillos durante los años en que ha organizado la Feria Jesús del Gran Poder, al fin y al cabo es una empresa y tiene un fin de lucro, y por ende tiene todo el derecho de preocuparse por no perder dinero, pero en tal orden de cosas si no van a dar Feria que no vengan a decir cosas como que no dan Feria porque le tienen miedo a los antis o porque la autoridad les pone trabas o porque la afición ya no va a los tendidos por la eliminación del tercer tercio, que digan que no dan Feria porque no quieren perder dinero y todo bien.
Ojo que a mi también me jode la “usanza quiteña”, pero igual fui religiosamente a la plaza porque más me jode no tener Feria. Es así de simple.
El año pasado ante la cancelación de última hora de la Feria de Quito y muy al apuro, fue el matador, ganadero, empresario y sobretodo aficionado José Luis Cobo quien “salvó” las fiestas de fundación de la ciudad (que por cierto se celebran en diciembre no porque la ciudad se haya fundado en diciembre sino, entre otras razones, por los toros*).
¿Será que si Citotusa decide no dar Feria este año aparecerá alguien para dar festejos? Pues ojalá. Sino serán otras Fiestas de Quito sin mucho de fiestas y la semana trascurrirá como cualquier otra. Porque las Fiestas de Quito giran alrededor de los toros, de los trompudos, del flamenco y de las sevillanas, de las de morocho con ají, de las gafas, de los sombreros, y de las quiteñas que van a la Plaza.

No lo digo como taurino, lo digo como quiteño: por el bien de la ciudad, ojalá alguien dé toros.

*Quito se fundó el 28 de agosto de 1534 y no el 6 de diciembre de 1534, y tampoco lo hace Sebastián de Benalcázar sino Diego de Almagro. El 6 de diciembre lo que hace Benalcázar es nombrar alcaldes y regidores para la ya fundada Villa de San Francisco de Quito.
¿Por qué celebramos en diciembre la fundación de Quito? Entre otras cosas porque convenientemente en diciembre en España ya está terminada la temporada taurina por el invierno y podemos entonces contar con las máximas figuras en nuestra Feria. Así de taurinas son las Fiestas de Quito.

Del mano a mano entre el Gral. Toribio Montes y el Dr. Jorge Salvador Lara

El Antecedente

Alguna vez hace ya un buen tiempo me di cuenta que no tenía idea sobre quien fue el señor que le dio el nombre a la calle en la que vivo. Procedí a sacar el celular y googlear su nombre solo para no encontrar nada puesto que me topé con un homónimo en México y eso complicó bastante mi para nada profunda búsqueda.
Dejé ir el tema…

Nombres y más nombres

Los nombres en su sentido más amplio nos permiten designar verbalmente cada cosa, persona, animal, sentimiento y, en este caso específico, cada calle. Es así que todos sabemos nuestra dirección (es decir el nombre de la calle en la que vivimos), y aunque no muchos sepamos las razones por las que nuestra calle lleva el nombre que lleva, nos hemos acostumbrado a dicho nombre.

¿Se imaginan que pasaría si el día de mañana su calle cambia de nombre? Esta extraña situación le ocurrió a los pobladores de la calle Toribio Montes en Quito en marzo del 2010 cuando el Municipio intentó sin éxito reemplazar el nombre de Toribio Montes por el de Rosa Montufar. Los frentistas de la vía se encontraban absolutamente acostumbrados y conformes con el nombre de su calle y no entendían el porqué del mencionado cambio.

Pues bien, sucedió que el Dr. Jorge Salvador Lara, en ese entonces cronista de la ciudad, indicó en uno de sus informes que Toribio Montes fue un General que se tomó el Panecillo tras una cruenta batalla, y que como sí esto fuera poco, fue el mismísimo Montes uno de los encargados de perseguir en 1812 a los patriotas que habían escapado de la masacre del 2 de agosto de 1810. Agrega el Dr. Jorge Salvador Lara en su informe, que Quito es una ciudad generosa que olvida a quienes la agraviaron y causaron terribles males incluso honrándoles al poner sus nombres en sus calles y plazas. Otros ejemplos de esta costumbre de honrar a quienes le hicieron daño a Quito son las calles José de Abascal, José Dibuja, Juan de Mañosca, y Juan José de Villalengua y Marfil (les recomiendo darse el trabajo de ver quienes fueron).
Y, por otro lado, Rosa Montufar y Larrea, a quien se pretendía homenajear, fue hija de Juan Pío Montufar, primer Presidente de la Junta Soberana del 10 de agosto de 1809, y tal como su padre, vivió convencida de los ideales de la emancipación quiteña, con la cual comprometió sus esfuerzos.

A pesar de lo lógico que suena el cambio en la nomenclatura (cambiar el nombre de un perseguidor de patriotas por el de una patriota), la gente que vivía en la calle Montes envió comunicaciones al Alcalde pidiendo que se socialice la decisión del cambio en la nomenclatura, e indicando que el cambio contaba con un 92% de desaprobación entre los domiciliados en la mencionada calle. Así, tras algún tiempo, en octubre de 2012 la Unidad de Espacio Público de la EPMMOP solicitó que se derogue la ordenanza que mandaba a cambiar el nombre de la calle.
Lo curioso es que a pesar de esta solicitud, tanto Procuraduría Metropolitana, como la Secretaría de Territorio, Hábitat y Vivienda, han presentado informes desfavorables a la derogatoria, toda vez que el Dr. Juan J. Paz y Miño, actual cronista de la ciudad, ha ratificado todo lo dicho por el Dr. Jorge Salvador Lara en su momento.
La decisión de si se mantiene o no en vigencia la ordenanza, y de sí por ende se cambia o no el nombre de la calle Toribio Montes se tomará en Concejo Metropolitano en los próximos días (los mantendré al tanto).

En lo personal, estoy de acuerdo con que Quito no puede celebrar de ninguna manera a aquellos que la hayan maltratado y que por el contrario debemos esforzarnos por honrar la memoria de quienes trabajaron por nuestra ciudad (como el Dr. Jorge Salvador Lara, por ejemplo) así sea otorgándole su nombre a una calle, plaza o parque. Sin embargo no puedo desconocer que el cambiar de nombre una calle es más complicado de lo que podría parecer y requiere de un importante proceso de socialización con la comunidad en general y sobre todo con los moradores de la calle en mención.

En la historia de Quito sobran nombres dignos de honrar (como el del Dr. Jorge Salvador Lara, insisto), pero mucho más importante que honrarlos es recordarlos, conocer su historia, saber quienes fueron o que hicieron.
Investigar, por ejemplo, porque nuestra calle, parque o plaza lleva el nombre que lleva, me parece un buen inicio.