La Megan ya cumple 3 años

¿Han escuchado hablar del “32 de agosto de 1975”?

No se trata de un error de tipeo, ni mucho menos de desconocimiento elemental de la división de días en los meses del calendario gregoriano. Se trata pues de la manera en que el humor quiteño hizo frente a la prohibición del gobierno del Gral. Rodríguez Lara de hablar de la jornada bélica ocurrida en la Plaza Grande el 1 de septiembre de 1975.

En dicha fecha el Gral. González Alvear realizó un ataque armado al Palacio de Carondelet (en una zona poblada) para derrocar así a Bombita y hacerse con el poder, sin éxito en su intento.

Dada la prohibición del gobierno de aquel entonces, la historia habla y hablará de la Guerra de la Funeraria que tuvo lugar el “32 de agosto de 1975”.

¿Han escuchado hablar del “30S”?

Se trata de la forma en que el pueblo ecuatoriano decidió referirse a la serie de hechos que ocurrieron el 30 de septiembre de 2010, y que la Presidencia de la República ha registrado como marca, bajo la clase internacional 35, junto con “30-S”.

En dicha fecha nació la Megan y, muy coincidencialmente, también se realizó un levantamiento policial que terminó con un ataque armado a un hospital (en una zona poblada) para sacar de ahí al Presidente Rafael Correa.

Desde ese día, más allá del registro de las marcas mencionadas, la historia habla y hablará del levantamiento policial que tuvo lugar el 30S.

 

Dos similitudes encontramos entre el 32 de agosto de 1975 y el 30S: la existencia de un ataque armado en una zona poblada, y la intención del gobierno de turno de controlar o limitar la forma en que la memoria colectiva y la historia harán referencia a estos acontecimientos.

He buscado las razones por las cuales Bombita prohibió hablar del 1 de septiembre de 1975, sin éxito; y he pensado sobre las razones por las que la Presidencia de la República registró la marca 30S, sin éxito.

La clase internacional 35, bajo la que se registraron las marcas “30S” y “30-S”, comprende la gestión negocios comerciales, administración comercial, publicidad y trabajos de oficina. En la práctica, el registro implica que nadie puede utilizar las mencionadas marcas para ofrecer servicios dentro de la mencionada clase internacional, y ya.

 

¿A dónde voy? A que ni una orden que prohíba hacer referencia a una fecha, ni el registro de una marca, van a alterar la historia.

Nadie se va a olvidar que un 32 de agosto el Gral. González Alvear realizó un ataque armado al Palacio de Carondelet (en una zona poblada) para derrocar a Bombita.

Nadie se va a olvidar que González Alvear utilizó como centro de operaciones una funeraria para realizar su ataque.

Nadie se va a olvidar que la mañana del 30S, el Presidente Rafael Correa perdió la cabeza y pidió que lo maten, agravando más la ya complicada situación.

Nadie se va a olvidar que tras el desacierto del Presidente en varias ciudades del país existieron saqueos y reinó la inseguridad.

Nadie se va a olvidar que a pesar de estar secuestrado, el Presidente firmó electrónicamente el decreto que estableció un estado de excepción.

Nadie se va a olvidar de las 6 horas de cadena nacional oficialista.

Nadie se va a olvidar que para sacar al Presidente Rafael Correa de un hospital, alguien dio la orden de disparar contra dichas instalaciones (en una zona poblada).

Nadie se va a olvidar que fruto de ese ataque murió Froilán Jiménez.

Nadie se va a olvidar que el 30S, minutos después de haber sido rescatado, el Presidente ya estaba dando un discurso desde el mismo Palacio de Gobierno que fue atacado el 32 de agosto de 1975.

 

Mañana, 30 de septiembre, para mí, se cumplen 3 años del día en que un Presidente cometió un error y caotizó al país; mañana, para otros, se cumplen 3 años del día que triunfó la democracia.

Mañana la Megan ya cumple 3 años.

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Consideraciones sobre la movilidad en Quito

La movilidad es el tema en Quito. Tanto se ha hablado al respecto que ya pocas cosas nuevas se pueden decir. Han opinado hasta el cansancio los expertos en movilidad y los funcionarios de la Secretaría de Movilidad (que deberían pero que no siempre son la misma cosa), el Alcalde, los precandidatos a la Alcaldía y, en general, toda la ciudadanía. Si, TODOS hemos hablado de la movilidad, todos hemos en mayor o menor medida dado nuestra visión de como hacer funcionar el tema en Quito, especialmente porque todos vivimos día a día el insufrible tráfico que se maneja esta ciudad.

Pero antes de entrar de lleno al tema, haciendo un pequeño paréntesis, debo decir que me preocupa que en la capital de un país la discusión se siga centrando en la movilidad, desplazando así temas como el medio ambiente, la educación, o la cultura, que poco se tratan. Me preocupa esto porque si la ciudadanía no habla y no exige, por ejemplo, cultura, los precandidatos y candidatos al Concejo Metropolitano y a la Alcaldía no van a considerar este tema en su agenda y Quito tendrá otros 5 años de más medidas para mantener la movilidad pero menos alternativas culturales. En este orden de cosas, el objetivo de este paréntesis es que en las elecciones seccionales que se avecinan exijamos a los candidatos incluir en sus agendas temas ambientales y culturales, sabiendo que, con total certeza, la movilidad y la seguridad ya estarán considerados.
Ahora bien, volviendo al tema:

Al quiteño promedio, tenga o no tenga uno, le encanta el carro. En el Distrito Metropolitano de Quito hay cerca de 500 000 vehículos para cerca de 2 500 000 de gentes, es decir que, por ahora, “sólo” el 20% de los quiteños tiene carro. Parecería no ser tanto pero en realidad sí lo es, y con una tasa de crecimiento anual del parque automotor de entre el 10 al 15% muy pronto será peor.
Entonces, no importa cuantas vías nuevas hagan, cuantos carriles aumenten, cuantos intercambiadores construyan, cuantas reformas geométricas se inventen, no importa que tanto le intensifiquen al pico y placa, porque todo eso no sirve de nada. No importa cuanto se esfuercen por darle más espacio a los carros en la ciudad, siempre habrán nuevos carros que ocupen ese nuevo espacio, sobre todo porque invertir en vialidad es incentivar la compra y la utilización del vehículo particular. Lo mismo sucede con el cobro de parqueaderos a bajo precio o con la construcción de nuevos parqueaderos. Y por ahí no va la cosa… De hecho, la solución es hacer lo contrario. Las experiencias mundiales nos muestran que la remoción de importantes avenidas urbanas soluciona la movilidad dentro de las ciudades. No, no estoy loco, en serio la solución para acabar con el tráfico es desincentivar la utilización del vehículo y una de las maneras es que los vehículos no tengan vías. Si no me creen, googleen esto por favor: “Vida y muerte de las autopistas urbanas” o directamente revisen mi caso favorito de este fenómeno haciendo click en este link: Cheonggyecheon, y si eso aun no les resulta suficiente para convencerse, miren este video que habla sobre algo llamado demanda inducida en la vialidad.
Lamentablemente ningún candidato a la Alcaldía va a hablar de esto porque ese rato perderá una buena cantidad de votos de esos quiteños amantes del auto. Siempre será más fácil decir las cosas que la gente quiere oír.

Pero supongamos por un momento que en esta ciudad un día se empieza a desincentivar efectivamente el uso del auto particular, en ese caso otros medios de transporte deberán satisfacer la demanda de movilidad.

La bicicleta es uno de esos medios, y Quito ha dado grandes pasos en su camino a ser una ciudad de ciclistas, pero son pasos insuficientes. Tenemos la bicicleta pública que pocos usan (yo la uso), tenemos “vías” para ciclistas (pintura en la acera), que ni los conductores, ni los peatones, ni los motociclistas respetan, y tenemos parqueaderos. Ah no, cierto que casi no tenemos parqueaderos para bicicletas…
En todo caso algo ya hay y creo que podemos llegar más lejos; por ejemplo, delimitar en forma infranqueable la ciclo vía para que los ciclistas podamos movernos con comodidad y seguridad y crear parqueaderos funcionales. La utilización de la bicicleta además viene con beneficios a la salud mental y física de sus usuarios y, aunque no lo crean, moverse en bici en Quito puede resultar mucho más rápido que hacerlo en auto (true story). Me imagino que están pensando que la bicicleta no es una opción/solución para todos, y estoy de acuerdo. La bicicleta es una alternativa para distancias relativamente cortas, justamente por ello la gran solución es apostarle al transporte público.
Puedo dar fé de que en Londres, Paris, Madrid, Nueva York, y Washington, -cinco ciudades de mayor tamaño y población que Quito- el transporte público funciona. Es más caro que el nuestro, si; pero también es totalmente más eficiente, limpio y seguro, y con esa base lo utilizan desde los colegiales hasta los altos ejecutivos. Ojo que no me refiero sólo a los transportes subterráneos de esas ciudades, sino al transporte público en general. Personalmente no creo que el Metro sea la solución definitiva para Quito, en algo ayudará, pero dificilmente el Metro solucionará el sistema de transporte público que tenemos. Si queremos que la primera línea del Metro funcione necesitamos primero que el trazado no compita directamente con el Trole (que medio como que si funciona), o, en todo caso, que llegue bastante más al norte que al Labrador. ¿Qué va a pasar con el Trole cuando tengamos Metro? ¿Van a coexistir ambos sistemas con éxito? Dejo flotando esa interrogante alrededor de la millonaria inversión que implica el Metro de Quito.
Además, el sistema de transporte no sólo tiene que mejorar dentro de la ciudad. ¿Qué se está haciendo para mejorar el transporte con las parroquias? Desde Cumbayá y Tumbaco entran 100 000 autos diariamente al Quito urbano, 100 000 autos que no entrarían a Quito si hubiera un buen sistema de transporte público que llegue a esa parte de la población.
Esto me lleva a otro tema no considerado con suficiente detenimiento: las centralidades. El hipercentro de Quito se encuentra absolutamente saturado porque al hipercentro vienen a trabajar, estudiar, y hacer trámites la gente de los valles, del norte y del sur. ¿No sería bueno pensar en redistribuir las centralidades de la ciudad de tal suerte que podamos disminuir considerablemente el número y distancia de los viajes? Otra duda que dejo por ahí.

Ojo que en la movilidad quiteña habrán casos y casos, y encontraremos gente que de verdad necesita movilizarse en un auto particular, y lo entiendo. Mi idea no es que todos dejen el carro por siempre, mi idea es simplemente que aquellos que podemos no utilizar el auto particular, no lo utilicemos y avancemos hacía otros medios de transporte.

Para finalizar esta entrada me queda decir que la movilidad en Quito no es sólo un problema de infraestructura, sino, sobre todo, un problema de cultura.
No importa en que nos movamos, movámonos bien. Peatones, ciclistas, motociclistas, conductores, pasajeros del sistema de transporte público, no importa en que lado estemos, RESPETÉMONOS, y verán como mejora esta vaina.

*Revisarán los links de arribita, valen totalmente la pena.

Quito y los toros

El día de ayer (13/V/13), el portal taurino altoromexico.com indicaba que, por segundo año consecutivo, no habría Feria de Quito. El día de hoy ingresé al mencionado portal y la información había cambiado y ya no era tan alarmante, ahora la nota indica que se estudia la viabilidad de la Feria y que no hay aún ninguna información oficial de la empresa.
A los taurinos claramente nos molestó la noticia del día de ayer, pero sobre todo nos dolió; sin embargo, mentiría la persona que diga que no lo veía venir. Y es que por como van las cosas todo parece indicar que la Feria de Quito “Jesús del Gran Poder” tiene su muerte anunciada.

Sucede que el panorama no ha cambiado, y las mismas razones que dió la empresa Citotusa el año pasado para no dar Feria podrían aplicarse a la realidad actual.
Quito está jodido, la consulta nos jodió. Y como si eso fuera poco, en estos momentos se tramita al interior del Municipio una iniciativa popular normativa, presentada por la Agrupación Diabluma, que pretende derogar la ordenanza taurina y que seguramente se resolverá hasta finales de este año. Si la iniciativa pasa, chau festejos taurinos en Quito; y, si en buena hora la iniciativa no pasa por incumplimiento de alguno de los requisitos de la Ley Orgánica de Participación Ciudadana, igual los toros en Quito siguen jodidos, porque como dije antes, la consulta nos jodió.

Los culpables:

No soy de buscar culpables pero en realidad todos somos culpables, TODOS:
Los matadores, los banderilleros, los picadores, los subalternos, los novilleros, los monosabios, los areneros, los periodistas, los ganaderos, los vendedores de sombreros, los vendedores de empanadas de morocho, los revendedores de entradas, los auspiciantes, los borrachitos de la puerta 9, los noveleros, los aficionados, los empresarios y los antitaurinos. Todos hemos de una u otra manera permitido o impulsado (en el caso de los antis) que lleguemos a donde estamos.
Ahora tenemos una fiesta a la “usanza quiteña”, donde el toro no muere en la Plaza bajo el sol, sino en la oscuridad de los chiqueros, como si fuera un animal de camal, y no un toro bravo, especie única digna de admiración y de respeto.

Pero no solo los toros sufren la “usanza quiteña”, la Feria también la sufre. Pasamos de vanagloriarnos con el título de “La Mejor Feria de América” a tener que utilizar artimañas para convocar a la afición a los tendidos (que la nocturna, que la goyesca…). Pero ya no era lo mismo y el Juli no se comió el cuento, y los toreros que se comieron el cuento y que quisieron apoyar a Quito en este duro momento (Castella, el Fandi, Ponce, entre otros) fueron duramente cuestionados por periodistas internacionales. Y pasamos de la muy buena Feria del 2010, a la ya mermada con la “usanza quiteña” Feria del 2011, a un cartel reducido en festejos para la Feria 2012 (que como sabemos, no se dió), y sabrá Dios si hay Feria este año.

Las soluciones:

Quizá sea por mi formación en derecho, pero creo que la única solución para salvar la tauromaquia en el Ecuador es darle seguridad jurídica a la fiesta, es decir, contar con normas que permitan en el marco del ejercicio de los derechos y las libertades legal y constitucionalmente reconocidas, realizar festejos taurinos íntegros. En otras palabras: blindar la fiesta.
El activismo es una medida importante, buena y necesaria, pero insuficiente. Llenemos los tendidos de las plazas del país, asistamos a los toreos de salón que se realicen, y en general involucrémonos en todas las iniciativas de los grupos activistas, pero hagámoslo no como un fin, sino como un camino para llegar al blindaje de la fiesta, que es en verdad el fin último que debemos perseguir.
Ojo que el activismo es mucho muy importante y no quiero que se piense que lo estoy haciendo de menos. Los taurinos podemos luchar por la fiesta, o quedarnos de brazos cruzados, actitud que inevitablemente se traducirá en ser un antitaurino más.

El futuro de los toros en Quito:

Monumental de Quito

Incertidumbre total lo que pasará con los toros en Quito el día de mañana.
Por un lado, porque legalmente podrían quedarse sin piso los espectáculos taurinos si llega a derogarse la ordenanza taurina, por otro porque hay fuertes rumores de que se estaría pensando en derrocar la Monumental de Quito, y finalmente porque la empresa no ha emitido un comunicado oficial y mañana bien puede decidir organizar o no la Feria, decisión que (al parecer) lastimosamente al final de cuentas será netamente económica.
Es lo de menos si Citotusa se ha llenado a reventar o no los bolsillos durante los años en que ha organizado la Feria Jesús del Gran Poder, al fin y al cabo es una empresa y tiene un fin de lucro, y por ende tiene todo el derecho de preocuparse por no perder dinero, pero en tal orden de cosas si no van a dar Feria que no vengan a decir cosas como que no dan Feria porque le tienen miedo a los antis o porque la autoridad les pone trabas o porque la afición ya no va a los tendidos por la eliminación del tercer tercio, que digan que no dan Feria porque no quieren perder dinero y todo bien.
Ojo que a mi también me jode la “usanza quiteña”, pero igual fui religiosamente a la plaza porque más me jode no tener Feria. Es así de simple.
El año pasado ante la cancelación de última hora de la Feria de Quito y muy al apuro, fue el matador, ganadero, empresario y sobretodo aficionado José Luis Cobo quien “salvó” las fiestas de fundación de la ciudad (que por cierto se celebran en diciembre no porque la ciudad se haya fundado en diciembre sino, entre otras razones, por los toros*).
¿Será que si Citotusa decide no dar Feria este año aparecerá alguien para dar festejos? Pues ojalá. Sino serán otras Fiestas de Quito sin mucho de fiestas y la semana trascurrirá como cualquier otra. Porque las Fiestas de Quito giran alrededor de los toros, de los trompudos, del flamenco y de las sevillanas, de las de morocho con ají, de las gafas, de los sombreros, y de las quiteñas que van a la Plaza.

No lo digo como taurino, lo digo como quiteño: por el bien de la ciudad, ojalá alguien dé toros.

*Quito se fundó el 28 de agosto de 1534 y no el 6 de diciembre de 1534, y tampoco lo hace Sebastián de Benalcázar sino Diego de Almagro. El 6 de diciembre lo que hace Benalcázar es nombrar alcaldes y regidores para la ya fundada Villa de San Francisco de Quito.
¿Por qué celebramos en diciembre la fundación de Quito? Entre otras cosas porque convenientemente en diciembre en España ya está terminada la temporada taurina por el invierno y podemos entonces contar con las máximas figuras en nuestra Feria. Así de taurinas son las Fiestas de Quito.

Del mano a mano entre el Gral. Toribio Montes y el Dr. Jorge Salvador Lara

El Antecedente

Alguna vez hace ya un buen tiempo me di cuenta que no tenía idea sobre quien fue el señor que le dio el nombre a la calle en la que vivo. Procedí a sacar el celular y googlear su nombre solo para no encontrar nada puesto que me topé con un homónimo en México y eso complicó bastante mi para nada profunda búsqueda.
Dejé ir el tema…

Nombres y más nombres

Los nombres en su sentido más amplio nos permiten designar verbalmente cada cosa, persona, animal, sentimiento y, en este caso específico, cada calle. Es así que todos sabemos nuestra dirección (es decir el nombre de la calle en la que vivimos), y aunque no muchos sepamos las razones por las que nuestra calle lleva el nombre que lleva, nos hemos acostumbrado a dicho nombre.

¿Se imaginan que pasaría si el día de mañana su calle cambia de nombre? Esta extraña situación le ocurrió a los pobladores de la calle Toribio Montes en Quito en marzo del 2010 cuando el Municipio intentó sin éxito reemplazar el nombre de Toribio Montes por el de Rosa Montufar. Los frentistas de la vía se encontraban absolutamente acostumbrados y conformes con el nombre de su calle y no entendían el porqué del mencionado cambio.

Pues bien, sucedió que el Dr. Jorge Salvador Lara, en ese entonces cronista de la ciudad, indicó en uno de sus informes que Toribio Montes fue un General que se tomó el Panecillo tras una cruenta batalla, y que como sí esto fuera poco, fue el mismísimo Montes uno de los encargados de perseguir en 1812 a los patriotas que habían escapado de la masacre del 2 de agosto de 1810. Agrega el Dr. Jorge Salvador Lara en su informe, que Quito es una ciudad generosa que olvida a quienes la agraviaron y causaron terribles males incluso honrándoles al poner sus nombres en sus calles y plazas. Otros ejemplos de esta costumbre de honrar a quienes le hicieron daño a Quito son las calles José de Abascal, José Dibuja, Juan de Mañosca, y Juan José de Villalengua y Marfil (les recomiendo darse el trabajo de ver quienes fueron).
Y, por otro lado, Rosa Montufar y Larrea, a quien se pretendía homenajear, fue hija de Juan Pío Montufar, primer Presidente de la Junta Soberana del 10 de agosto de 1809, y tal como su padre, vivió convencida de los ideales de la emancipación quiteña, con la cual comprometió sus esfuerzos.

A pesar de lo lógico que suena el cambio en la nomenclatura (cambiar el nombre de un perseguidor de patriotas por el de una patriota), la gente que vivía en la calle Montes envió comunicaciones al Alcalde pidiendo que se socialice la decisión del cambio en la nomenclatura, e indicando que el cambio contaba con un 92% de desaprobación entre los domiciliados en la mencionada calle. Así, tras algún tiempo, en octubre de 2012 la Unidad de Espacio Público de la EPMMOP solicitó que se derogue la ordenanza que mandaba a cambiar el nombre de la calle.
Lo curioso es que a pesar de esta solicitud, tanto Procuraduría Metropolitana, como la Secretaría de Territorio, Hábitat y Vivienda, han presentado informes desfavorables a la derogatoria, toda vez que el Dr. Juan J. Paz y Miño, actual cronista de la ciudad, ha ratificado todo lo dicho por el Dr. Jorge Salvador Lara en su momento.
La decisión de si se mantiene o no en vigencia la ordenanza, y de sí por ende se cambia o no el nombre de la calle Toribio Montes se tomará en Concejo Metropolitano en los próximos días (los mantendré al tanto).

En lo personal, estoy de acuerdo con que Quito no puede celebrar de ninguna manera a aquellos que la hayan maltratado y que por el contrario debemos esforzarnos por honrar la memoria de quienes trabajaron por nuestra ciudad (como el Dr. Jorge Salvador Lara, por ejemplo) así sea otorgándole su nombre a una calle, plaza o parque. Sin embargo no puedo desconocer que el cambiar de nombre una calle es más complicado de lo que podría parecer y requiere de un importante proceso de socialización con la comunidad en general y sobre todo con los moradores de la calle en mención.

En la historia de Quito sobran nombres dignos de honrar (como el del Dr. Jorge Salvador Lara, insisto), pero mucho más importante que honrarlos es recordarlos, conocer su historia, saber quienes fueron o que hicieron.
Investigar, por ejemplo, porque nuestra calle, parque o plaza lleva el nombre que lleva, me parece un buen inicio.

El porqué

Toda acción humana debería tener un trasfondo, un motivo que la impulse y proyecte, es decir, un porqué. Es así que, toda vez que he decidido iniciar un blog, me pareció por demás pertinente iniciar explicando mi porqué.

Sobrará decir que me gusta escribir y que creo hacerlo medianamente bien, pero más allá de ello, creo que tengo cosas por decir. Además, las ideas y opiniones no trascienden sino en la medida en que estas son expresadas, escuchadas, puestas a prueba en debate y finalmente aplicadas o no dependiendo de su nivel de aceptación. Ojo que hablo de la aceptación que puede llegar a tener una idea y nunca de lo buena o mala que esta pueda ser, puesto que, en principio, ninguna idea puede ser calificada como positiva o negativa.
Sobran en la historia los casos de “malas ideas” que llevaron a sus pensadores a alcanzar el poder, la fama y la fortuna; y, como es lógico, de casos de “buenas ideas” que llegaron a ningún puerto.
Tan subjetivo resulta el tema, que la aceptación de una idea dependerá indefectiblemente de la persona que la plantee, de su cargo, de su presencia, de su poder de convencimiento, de su relación con sus lectores u oyentes y de otros factores relativos netamente al emisor del mensaje o de la idea. Los políticos grafican perfectamente la subjetividad que tiene o puede llegar a tener la aceptación de las ideas.

En este orden de cosas, pido únicamente a quienes me lean que al hacerlo no lleguen con una idea preconcebida sobre los temas que trate o sobre mi, sino que por el contrario, me lean con mente abierta. Agradeceré siempre sus comentarios, sugerencias y críticas, sobre todo estas últimas.

Concluyo así la introducción a este blog. Pronto estaré compartiendo mis ideas con ustedes.

He ahí mi porqué.