La verdadera historia de la fundación de Quito

Quito, desde su fundación, no es una ciudad común.
A todos nos enseñan que Quito fue fundada el 6 de diciembre de 1534 por Sebastián de Benalcázar, pero en realidad eso que nos enseñaron a todos es históricamente inexacto. La Carita de Dios no fue fundada una, ni dos, sino tres veces. Quito, desde su fundación, no es una ciudad común.

Sucedió pues que el mismísimo Pizarro envió a Don Diego de Almagro a tomar cuentas de lo hecho por Benalcázar en lo que ahora conocemos como Ecuador, y a pesar de haber existido pequeñas disputas entre ambos, la llegada del adelantado Don Pedro de Alvarado para disputar la conquista, terminó por unirlos.

La primera fundación:
Así, ante la llegada de Alvarado, el 15 de agosto de 1534, Diego de Almagro fundó la ciudad de “Santiago de Quito”, en lo que ahora conocemos como Riobamba, para de esta manera tener documentos que prueben el dominio sobre el territorio a Alvarado. En el acta fundacional de esta fecha, Almagro desconoce la labor de Benalcázar y nombra alcaldes y regidores de su confianza. Dos días después, el 17 de agosto siempre de 1534, se nombraron procurador y mayordomo de la ciudad, y finalmente el día 20 del mismo mes, 6 castellanos se inscribieron como los primeros vecinos de la, en ese entonces, Santiago de Quito.

La segunda fundación:
Posteriormente, Almagro ya con Alvarado, previo a rendir cuentas al propio Pizarro, fundó el 28 de agosto de 1534 en la ciudad de Santiago (Riobamba), la Villa de San Francisco de Quito, estableciendo la orden de mover la ciudad al sitio conocido por los indios como Quito. Se nombraron alcaldes y regidores y los vecinos de Santiago de Quito junto con Alvarado y Almagro tomaron rumbo al sur a dar encuentro a Pizarro. Mientras tanto, Benalcázar tomaría rumbo al norte para finalizar la fundación de la nueva Villa de San Francisco de Quito.

La tercera y última “fundación”:
El camino de Benalcázar al norte no fue fácil pues a su paso se encontró con los ejércitos de Rumiñahui que especialmente en Píllaro y Sigchos pusieron gran resistencia al avance español, motivo por el cual, a Benalcázar le tomó tres meses llegar a la ahora capital de los ecuatorianos. Sin embargo, otro grupo de españoles avanzó y llegó a Quito el 4 de octubre de 1534, coincidencialmente el día de San Francisco de Asís, de lo que deja apuntes el cura Juan de Castellanos.
El 5 de diciembre de 1534 Benalcázar llegó a Turubamba, y tras pasar la noche, el 6 de diciembre de 1534 finalmente cumplió la orden encomendada por Almagro y dió asentamiento a la más noble de las ciudades.
Esta última fundación, no es una fundación per sé, pero es la fecha que los quiteños hemos escogido para celebrar la fundación de nuestra ciudad, y no le veo problema a ello porque los quiteños tenemos todo el derecho de celebrar a nuestra ciudad el mes en que queramos, y en ese orden de cosas, también tenemos todo el derecho de hacerlo en la forma que queramos.

Toda la gloria a la ciudad más noble y más leal, toda la gloria a ti San Francisco de Quito. ¡Feliz cumpleaños a la más guapa!

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Como ya les conozco quiero aclarar que de ninguna manera desconozco en este post que antes del Quito español hubo un Quito milenario con culturas y asentamientos humanos mucho anteriores a la llegada de los Incas. Sin embargo, esto que relato es lo que consta en las actas de la ciudad, y es lo que celebramos cada 6 de diciembre, es decir: la fundación española de la ciudad.

Este texto ha sido elaborado en base a las actas de la ciudad y al libro Historia de Quito “Luz de América” del Dr. Jorge Salvador Lara.

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