Quito y los toros

El día de ayer (13/V/13), el portal taurino altoromexico.com indicaba que, por segundo año consecutivo, no habría Feria de Quito. El día de hoy ingresé al mencionado portal y la información había cambiado y ya no era tan alarmante, ahora la nota indica que se estudia la viabilidad de la Feria y que no hay aún ninguna información oficial de la empresa.
A los taurinos claramente nos molestó la noticia del día de ayer, pero sobre todo nos dolió; sin embargo, mentiría la persona que diga que no lo veía venir. Y es que por como van las cosas todo parece indicar que la Feria de Quito “Jesús del Gran Poder” tiene su muerte anunciada.

Sucede que el panorama no ha cambiado, y las mismas razones que dió la empresa Citotusa el año pasado para no dar Feria podrían aplicarse a la realidad actual.
Quito está jodido, la consulta nos jodió. Y como si eso fuera poco, en estos momentos se tramita al interior del Municipio una iniciativa popular normativa, presentada por la Agrupación Diabluma, que pretende derogar la ordenanza taurina y que seguramente se resolverá hasta finales de este año. Si la iniciativa pasa, chau festejos taurinos en Quito; y, si en buena hora la iniciativa no pasa por incumplimiento de alguno de los requisitos de la Ley Orgánica de Participación Ciudadana, igual los toros en Quito siguen jodidos, porque como dije antes, la consulta nos jodió.

Los culpables:

No soy de buscar culpables pero en realidad todos somos culpables, TODOS:
Los matadores, los banderilleros, los picadores, los subalternos, los novilleros, los monosabios, los areneros, los periodistas, los ganaderos, los vendedores de sombreros, los vendedores de empanadas de morocho, los revendedores de entradas, los auspiciantes, los borrachitos de la puerta 9, los noveleros, los aficionados, los empresarios y los antitaurinos. Todos hemos de una u otra manera permitido o impulsado (en el caso de los antis) que lleguemos a donde estamos.
Ahora tenemos una fiesta a la “usanza quiteña”, donde el toro no muere en la Plaza bajo el sol, sino en la oscuridad de los chiqueros, como si fuera un animal de camal, y no un toro bravo, especie única digna de admiración y de respeto.

Pero no solo los toros sufren la “usanza quiteña”, la Feria también la sufre. Pasamos de vanagloriarnos con el título de “La Mejor Feria de América” a tener que utilizar artimañas para convocar a la afición a los tendidos (que la nocturna, que la goyesca…). Pero ya no era lo mismo y el Juli no se comió el cuento, y los toreros que se comieron el cuento y que quisieron apoyar a Quito en este duro momento (Castella, el Fandi, Ponce, entre otros) fueron duramente cuestionados por periodistas internacionales. Y pasamos de la muy buena Feria del 2010, a la ya mermada con la “usanza quiteña” Feria del 2011, a un cartel reducido en festejos para la Feria 2012 (que como sabemos, no se dió), y sabrá Dios si hay Feria este año.

Las soluciones:

Quizá sea por mi formación en derecho, pero creo que la única solución para salvar la tauromaquia en el Ecuador es darle seguridad jurídica a la fiesta, es decir, contar con normas que permitan en el marco del ejercicio de los derechos y las libertades legal y constitucionalmente reconocidas, realizar festejos taurinos íntegros. En otras palabras: blindar la fiesta.
El activismo es una medida importante, buena y necesaria, pero insuficiente. Llenemos los tendidos de las plazas del país, asistamos a los toreos de salón que se realicen, y en general involucrémonos en todas las iniciativas de los grupos activistas, pero hagámoslo no como un fin, sino como un camino para llegar al blindaje de la fiesta, que es en verdad el fin último que debemos perseguir.
Ojo que el activismo es mucho muy importante y no quiero que se piense que lo estoy haciendo de menos. Los taurinos podemos luchar por la fiesta, o quedarnos de brazos cruzados, actitud que inevitablemente se traducirá en ser un antitaurino más.

El futuro de los toros en Quito:

Monumental de Quito

Incertidumbre total lo que pasará con los toros en Quito el día de mañana.
Por un lado, porque legalmente podrían quedarse sin piso los espectáculos taurinos si llega a derogarse la ordenanza taurina, por otro porque hay fuertes rumores de que se estaría pensando en derrocar la Monumental de Quito, y finalmente porque la empresa no ha emitido un comunicado oficial y mañana bien puede decidir organizar o no la Feria, decisión que (al parecer) lastimosamente al final de cuentas será netamente económica.
Es lo de menos si Citotusa se ha llenado a reventar o no los bolsillos durante los años en que ha organizado la Feria Jesús del Gran Poder, al fin y al cabo es una empresa y tiene un fin de lucro, y por ende tiene todo el derecho de preocuparse por no perder dinero, pero en tal orden de cosas si no van a dar Feria que no vengan a decir cosas como que no dan Feria porque le tienen miedo a los antis o porque la autoridad les pone trabas o porque la afición ya no va a los tendidos por la eliminación del tercer tercio, que digan que no dan Feria porque no quieren perder dinero y todo bien.
Ojo que a mi también me jode la “usanza quiteña”, pero igual fui religiosamente a la plaza porque más me jode no tener Feria. Es así de simple.
El año pasado ante la cancelación de última hora de la Feria de Quito y muy al apuro, fue el matador, ganadero, empresario y sobretodo aficionado José Luis Cobo quien “salvó” las fiestas de fundación de la ciudad (que por cierto se celebran en diciembre no porque la ciudad se haya fundado en diciembre sino, entre otras razones, por los toros*).
¿Será que si Citotusa decide no dar Feria este año aparecerá alguien para dar festejos? Pues ojalá. Sino serán otras Fiestas de Quito sin mucho de fiestas y la semana trascurrirá como cualquier otra. Porque las Fiestas de Quito giran alrededor de los toros, de los trompudos, del flamenco y de las sevillanas, de las de morocho con ají, de las gafas, de los sombreros, y de las quiteñas que van a la Plaza.

No lo digo como taurino, lo digo como quiteño: por el bien de la ciudad, ojalá alguien dé toros.

*Quito se fundó el 28 de agosto de 1534 y no el 6 de diciembre de 1534, y tampoco lo hace Sebastián de Benalcázar sino Diego de Almagro. El 6 de diciembre lo que hace Benalcázar es nombrar alcaldes y regidores para la ya fundada Villa de San Francisco de Quito.
¿Por qué celebramos en diciembre la fundación de Quito? Entre otras cosas porque convenientemente en diciembre en España ya está terminada la temporada taurina por el invierno y podemos entonces contar con las máximas figuras en nuestra Feria. Así de taurinas son las Fiestas de Quito.

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